La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos (NTSB) dio a conocer nuevos detalles sobre la investigación del accidente de un Learjet 60 en Greenacres, Florida, luego de identificar indicios que apuntan a una posible ruptura estructural de la aeronave antes de impactar contra el terreno.
De acuerdo con los hallazgos preliminares compartidos por la agencia, existen evidencias de que el avión pudo haber comenzado a desintegrarse mientras permanecía en vuelo. Por esta razón, los investigadores prevén que algunos componentes puedan ser localizados a cierta distancia del sitio principal del impacto. Sin embargo, todavía no se ha confirmado si alguna parte del estabilizador horizontal, estabilizador vertical o superficies de control se desprendió durante el vuelo.

Las condiciones meteorológicas que enfrentó la tripulación constituyen uno de los principales aspectos de la investigación. El Learjet 60 volaba aproximadamente a 35,000 pies cuando la tripulación reportó condiciones de engelamiento ligero en aire claro, además de turbulencia moderada.
Durante el trayecto, los pilotos experimentaron variaciones de altitud cercanas a los 700 pies y posteriormente encontraron precipitaciones. Ante estas condiciones, solicitaron autorización para ascender a 37,000 pies.
Uno de los aspectos más relevantes del accidente fue la rapidez con la que la aeronave perdió altitud. La secuencia reportada por la tripulación incluyó inicialmente un descenso inesperado, seguido de una llamada de emergencia Mayday.
Posteriormente, se registraron tasas de descenso cercanas a los 10,000 pies por minuto, que habrían aumentado hasta aproximadamente 32,000 pies por minuto, acompañadas de una indicación de exceso de velocidad.
Esta rápida pérdida de altitud forma parte de los elementos que los investigadores buscan reconstruir para establecer cómo se desarrollaron los últimos momentos del vuelo.
La NTSB también informó que el Learjet estaba originalmente equipado con una grabadora de voz de cabina (CVR). No obstante, los investigadores todavía trabajan para determinar si este equipo permanecía instalado al momento del accidente.
Su posible recuperación y análisis podrían proporcionar información importante sobre las comunicaciones entre los pilotos y las condiciones dentro de la cabina durante la emergencia.
Hasta el momento, la NTSB no ha establecido que el engelamiento, la turbulencia o una tormenta hayan provocado el accidente. Tampoco ha confirmado que el estabilizador o alguna otra superficie de control se haya desprendido en vuelo, ni que una falla mecánica haya iniciado la emergencia.
La investigación continúa enfocada en determinar si existió una ruptura estructural previa al impacto o si la aeronave experimentó primero una pérdida de control que derivó en el posible desprendimiento de componentes.
La agencia mantiene abiertas distintas líneas de investigación y será necesario analizar los restos, los registros de vuelo y la evidencia disponible antes de establecer las causas del accidente.
