El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una advertencia contra el fabricante canadiense Bombardier y afirmó que la compañía no debería seguir vendiendo sus aeronaves en el mercado estadounidense a menos que comience a fabricarlas dentro de Estados Unidos.
A través de una publicación en Truth Social, Trump escribió “NO MORE SELLING BOMBARDIER IN THE UNITED STATES!” y sostuvo que, si Bombardier quiere continuar teniendo acceso al mercado estadounidense, deberá producir sus aeronaves en territorio estadounidense.

“If they want our Market, they must build here”, escribió Trump, acusando además a Canadá de imponer restricciones injustas a empresas estadounidenses. El mandatario también hizo referencia a una disputa anterior relacionada con Gulfstream Aerospace, fabricante estadounidense de jets ejecutivos.
Trump argumentó que Bombardier obtiene una parte importante de sus ingresos del mercado estadounidense, mientras que, según su postura, Canadá limita el acceso de compañías estadounidenses a su propio mercado.
El conflicto con Gulfstream tiene antecedentes más complejos. En enero de este año, Trump había amenazado con retirar la certificación estadounidense de determinados jets Global de Bombardier y con imponer aranceles del 50% a aeronaves fabricadas en Canadá si las autoridades canadienses no certificaban varios modelos de Gulfstream. Finalmente, esas medidas contra Bombardier no llegaron a concretarse y Canadá certificó posteriormente varios modelos de Gulfstream.
El impacto potencial sería importante. Estados Unidos es uno de los mercados más importantes para Bombardier y alrededor de la mitad de los aproximadamente 5,100 aviones de la compañía se encuentran en servicio en territorio estadounidense. Además, Bombardier mantiene una importante presencia industrial en Estados Unidos, con unos 3,500 empleados estadounidenses y alrededor de 2,800 proveedores.

La empresa fabrica principalmente aviones ejecutivos de las familias Challenger y Global, segmentos en los que Estados Unidos representa uno de sus mercados más importantes.
Por ahora, las declaraciones de Trump representan una amenaza política y comercial, y no una prohibición formal de las ventas de Bombardier en Estados Unidos. Tampoco se ha presentado una medida específica que impida actualmente a la compañía comercializar sus aeronaves en el país.
Trump concluyó su mensaje con un llamado a “BUY AMERICAN” y “FLY ON AMERICAN AIRLINERS”, reforzando su política de impulsar la producción aeroespacial dentro de Estados Unidos.
