El 31 de julio de 2018, el vuelo 2431, operado por un Embraer E190 con matrícula XA-GAL, se accidentó poco después del despegue del Aeropuerto Internacional de Durango con destino a la Ciudad de México.


Durante la carrera de despegue, la aeronave encontró una microrráfaga asociada a una intensa tormenta, lo que generó una cizalladura del viento a baja altitud. Esto provocó una rápida pérdida de velocidad y sustentación, ocasionando que el avión impactara contra la pista, se saliera del área pavimentada y posteriormente fuera consumido por un incendio.
A bordo viajaban 103 personas, 99 pasajeros y cuatro tripulantes. Gracias a la rápida evacuación realizada por la tripulación de cabina, todos sobrevivieron al accidente. El informe oficial registró 14 personas con lesiones graves y 25 con lesiones leves.

El informe final, publicado por la entonces Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) el 23 de febrero de 2019, concluyó que la causa probable del accidente fue la pérdida de control durante la fase final del despegue debido a una cizalladura del viento a baja altitud. La investigación también identificó como factores contribuyentes la instrucción no autorizada de un piloto en entrenamiento durante el despegue, la pérdida de conciencia situacional de la tripulación, la falta de advertencias oportunas sobre el deterioro de las condiciones meteorológicas y la ausencia de sistemas de detección de cizalladura del viento en el aeropuerto.
