El antecedente más importante está en 1821, cuando el Ejército Trigarante entró triunfalmente a la Ciudad de México el 27 de septiembre, después de consumarse la Independencia. Aquella entrada militar se convirtió en uno de los antecedentes de las posteriores celebraciones patrias.
El primer festejo oficial de la Independencia realizado el 16 de septiembre ocurrió en 1825, durante el gobierno del presidente Guadalupe Victoria. La celebración incluyó una parada militar, por lo que Victoria es considerado el presidente que estableció formalmente esta tradición del 16 de septiembre.

Durante el siglo XIX, las celebraciones no mantuvieron siempre el mismo formato. Los conflictos políticos y militares que atravesó México provocaron modificaciones e interrupciones en los desfiles.
En 1918, durante el gobierno de Venustiano Carranza, volvió a realizarse un desfile militar en la Ciudad de México. Sin embargo, la tradición todavía no era completamente continua.
Fue en 1935, durante el gobierno de Lázaro Cárdenas, cuando el desfile militar del 16 de septiembre quedó establecido nuevamente de forma ininterrumpida. Desde entonces se convirtió en una de las principales ceremonias militares y cívicas del país.

La historia de la aviación militar mexicana es posterior al nacimiento del desfile. La aviación comenzó a incorporarse progresivamente a las ceremonias militares conforme México desarrolló su capacidad aérea.
La creación de la Fuerza Aérea Mexicana está estrechamente relacionada con el desarrollo de la aviación militar durante la Revolución Mexicana y posteriormente con la consolidación de las unidades aéreas del Ejército.
Durante el siglo XX, los aviones comenzaron a convertirse en una parte cada vez más importante de las celebraciones militares. La presencia de aeronaves permitió que el desfile dejara de ser exclusivamente terrestre y adquiriera una dimensión aérea.
La evolución tecnológica también hizo que los tipos de aeronaves participantes cambiaran constantemente: desde los primeros aviones militares utilizados por México hasta aeronaves de entrenamiento, transporte, reconocimiento, helicópteros y, posteriormente, aviones de combate a reacción.
México incluso llegó a emplear aeronaves de fabricación extranjera como los Lockheed T-33, que formaron parte de la historia de la Fuerza Aérea Mexicana.

Con el desarrollo de la Fuerza Aérea Mexicana, las aeronaves comenzaron a convertirse en uno de los elementos más espectaculares de las ceremonias del 16 de septiembre.
Actualmente, el desfile combina:
- Personal del Ejército Mexicano.
- Fuerza Aérea Mexicana.
- Armada de México.
- Guardia Nacional.
- Vehículos blindados y tácticos.
- Artillería.
- Unidades especiales.
- Paracaidistas.
- Helicópteros.
- Aviones de transporte.
- Aviones de entrenamiento.
- Aeronaves de vigilancia y reconocimiento.
- Aviones de combate.
La participación aérea requiere una coordinación especialmente compleja debido a que las aeronaves deben mantener formaciones, velocidades, separaciones y rutas previamente establecidas sobre la Ciudad de México.
Además, antes de cada desfile se realizan prácticas y ensayos para que las formaciones aéreas coincidan con el momento en que pasan sobre el contingente terrestre y la zona de ceremonia.

La participación de aeronaves no es únicamente para hacer más espectacular la ceremonia. También funciona como una demostración pública de las capacidades operativas de las Fuerzas Armadas.
Dependiendo del año, pueden aparecer aeronaves destinadas a:
Defensa aérea: aviones de combate y entrenamiento avanzado.
Transporte: aeronaves utilizadas para trasladar personal, equipo y ayuda humanitaria.
Vigilancia: aeronaves utilizadas para reconocimiento y vigilancia del espacio aéreo.
Adiestramiento: aviones empleados para formar a los futuros pilotos militares.
Operaciones especiales: helicópteros y aeronaves utilizadas por unidades especializadas.
Ayuda a la población: aeronaves empleadas en operaciones de auxilio, evacuación y aplicación del Plan DN-III-E.
Por eso, cuando actualmente vemos decenas de aeronaves cruzando el cielo de la Ciudad de México durante el 16 de septiembre, no se trata simplemente de una exhibición: las formaciones representan diferentes capacidades y unidades de las Fuerzas Armadas.

Después de casi dos siglos de evolución, el desfile del 16 de septiembre pasó de una parada militar relativamente sencilla a una enorme ceremonia cívico-militar que combina personal, vehículos, caballería, unidades especiales y aeronaves.
El antecedente se encuentra en las celebraciones posteriores a la Independencia y particularmente en el festejo oficial de 1825; la continuidad moderna se consolidó en 1935, mientras que la evolución de la aviación militar incorporó posteriormente el componente aéreo que hoy es uno de los elementos más esperados del desfile.
