La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) alcanzó un nuevo hito en su programa de modernización de seguridad aeroportuaria, al poner en operación el sistema Surface Awareness Initiative (SAI) en 100 torres de control del país, cerca de la mitad de las 220 instalaciones previstas.
El SAI permite a los controladores visualizar en tiempo real la posición de aeronaves y vehículos que circulan por la superficie del aeropuerto, utilizando principalmente información proveniente de Automatic Dependent Surveillance-Broadcast (ADS-B). La herramienta mantiene esa capacidad incluso en condiciones meteorológicas adversas o cuando el tráfico se encuentra fuera del campo visual directo desde la torre.

Entre las instalaciones que recientemente comenzaron a utilizar el sistema se encuentran los aeropuertos de Ann Arbor, Billings-Logan, Gulfport-Biloxi, Greenville-Spartanburg y Corpus Christi. La FAA prevé desplegar SAI en otros 44 aeropuertos antes de que concluya 2026.
El programa forma parte de una estrategia más amplia para fortalecer la seguridad de las operaciones en tierra y reducir el riesgo de conflictos e incursiones en pistas y calles de rodaje. La FAA tiene previsto instalar SAI en 220 aeropuertos hasta 2028, con lo que todos los aeropuertos que cuentan con torres operadas por la agencia dispondrán de algún sistema de vigilancia de superficie.
Paralelamente, la autoridad estadounidense ha acelerado la implementación de otras herramientas de seguridad. El sistema Approach Runway Verification, diseñado para ayudar a los controladores a detectar aproximaciones hacia pistas incorrectas o calles de rodaje, ya se encuentra operativo en más de 260 instalaciones, mientras que el Runway Incursion Device funciona en más de 56 torres de control.
La FAA también avanza en el equipamiento de vehículos aeroportuarios con transmisores que permiten mostrar su identidad y distintivo directamente en las pantallas de los controladores, complementando la información generada por los sistemas de vigilancia de superficie.
Con estas acciones, Estados Unidos busca ampliar tecnologías de vigilancia que anteriormente estaban concentradas principalmente en grandes aeropuertos hacia terminales de menor tamaño, proporcionando a los controladores mayores herramientas para identificar posibles conflictos entre aeronaves y vehículos durante las operaciones en tierra.
