El primer ministro de Nueva Zelanda, Christopher Luxon, criticó públicamente los resultados financieros de Air New Zealand, después de que la aerolínea reportara una pérdida neta de NZ$242 millones durante su ejercicio fiscal 2026.
Luxon, quien fue director general de Air New Zealand antes de iniciar su carrera política, calificó el desempeño de la compañía como “muy pobre” y señaló que corresponde a la propia aerolínea explicar las causas de las pérdidas y las medidas que implementará para recuperar su desempeño.
Air New Zealand cerró el ejercicio terminado el 30 de junio de 2026 con una pérdida antes de impuestos de NZ$336 millones, frente a ganancias antes de impuestos por NZ$164 millones durante el año anterior. La pérdida neta después de impuestos alcanzó los NZ$242 millones, aunque el resultado fue ligeramente mejor que el rango previsto por la compañía en mayo.

Los números contrastan con un incremento en los ingresos. La compañía generó NZ$7,000 millones durante el ejercicio, 3.9% más que en 2025, mientras que los ingresos por pasajeros aumentaron 4.8%, hasta NZ$6,100 millones. Sin embargo, los costos operativos crecieron 11.8%, impulsados principalmente por combustible, mantenimiento y otros gastos asociados al sistema de aviación.
Uno de los principales factores fue el fuerte incremento en el precio del combustible derivado del conflicto en Medio Oriente. Air New Zealand calcula que su gasto en combustible fue NZ$328 millones superior a lo previsto al iniciar la segunda mitad del ejercicio y NZ$205 millones mayor después de considerar las coberturas financieras. Tras ajustes de tarifas y reducciones de capacidad, el impacto estimado sobre el resultado antes de impuestos fue de aproximadamente NZ$135 millones.
A ello se sumaron los problemas de disponibilidad de motores Rolls-Royce Trent 1000, utilizados por sus Boeing 787-9 Dreamliner, y Pratt & Whitney PW1100G, instalados en aeronaves de la familia Airbus A320neo. La compañía estima que estas restricciones tuvieron un impacto de aproximadamente NZ$190 millones, debido a pérdida de capacidad, arrendamientos adicionales, costos de motores y menor utilización de la flota.
El mantenimiento también tuvo un peso importante. Air New Zealand señaló que 2026 fue un año de elevada actividad de mantenimiento programado, cuyos costos aumentaron NZ$139 millones respecto a 2025. Paralelamente, los cargos relacionados con aeropuertos y otros componentes del sistema de aviación continuaron creciendo por encima de la inflación.

La crítica de Luxon adquiere especial relevancia debido a la relación del Gobierno con la compañía. La Corona neozelandesa mantiene el 51% de las acciones de Air New Zealand, aunque el primer ministro descartó que esto implique una intervención en la administración de la aerolínea y afirmó que la empresa debe funcionar comercialmente y resolver por sí misma sus desafíos.
El actual director general de Air New Zealand, Nikhil Ravishankar, reconoció que el resultado financiero es negativo, aunque destacó que la situación operativa ha comenzado a mejorar. La puntualidad alcanzó 84% durante la segunda mitad del ejercicio, frente al 77.5% registrado en 2025, mientras que varias aeronaves que permanecían fuera de servicio por problemas de motores han regresado a operación.
Ravishankar aseguró además que los problemas de motores que limitaron la red durante los últimos años se encuentran ahora “sustancialmente” superados, aunque todavía existen costos y riesgos residuales. La compañía estima que estas afectaciones podrían representar todavía entre NZ$70 millones y NZ$90 millones durante 2027, considerablemente menos que en el ejercicio recién concluido.
Air New Zealand también continúa renovando el producto de su flota de largo alcance. Hasta el cierre del ejercicio había completado la modernización de nueve de sus 14 Boeing 787, y prevé concluir los trabajos en las aeronaves restantes durante noviembre.
A pesar de la mejora operativa, la aerolínea decidió no proporcionar por ahora una previsión de ganancias para el ejercicio fiscal 2027, debido principalmente a la volatilidad del combustible y a la incertidumbre geopolítica. Antes del incremento provocado por el conflicto en Medio Oriente, la compañía esperaba regresar a la rentabilidad durante 2027.
Air New Zealand considera el actual ejercicio como un periodo de transición y recuperación, con mayor disponibilidad de aeronaves, menores costos de mantenimiento previstos y nuevas medidas para reducir gastos. La compañía tampoco declaró un dividendo final correspondiente al ejercicio 2026.
