Una etapa superior de un cohete Falcon 9 de SpaceX impactó contra la superficie de la Luna y dejó un nuevo cráter de aproximadamente 18 metros de diámetro, de acuerdo con imágenes obtenidas por el Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) de la NASA.
El impacto ocurrió el pasado 5 de agosto, después de que la etapa permaneciera en el espacio desde enero de 2025, cuando fue utilizada para lanzar el módulo lunar Blue Ghost Mission 1 de Firefly Aerospace.
De acuerdo con NASA, una combinación de actividad solar y fuerzas gravitacionales modificó gradualmente la trayectoria de la etapa hasta provocar su colisión no planeada con la superficie lunar.
Las imágenes obtenidas por el LRO permitieron determinar que el cráter tiene aproximadamente 18 metros de ancho y menos de tres metros de profundidad. El diámetro coincidió prácticamente con las estimaciones realizadas antes del impacto.
Para localizarlo, NASA trabajó con observaciones del orbitador lunar surcoreano Danuri, que consiguió fotografiar la zona pocas horas después de la colisión. Los cálculos realizados por el Jet Propulsion Laboratory situaron el punto previsto de impacto con un margen de error cercano a un kilómetro.
Las fotografías también permitieron identificar material procedente de diferentes profundidades. Las zonas más brillantes alrededor del cráter corresponden a regolito relativamente menos expuesto que fue expulsado durante el impacto, información que puede ayudar a estudiar la composición y comportamiento de la superficie lunar.
La etapa pertenecía al Falcon 9 que despegó el 15 de enero de 2025 desde el Centro Espacial Kennedy, transportando a Blue Ghost y diez instrumentos científicos de NASA. El módulo aterrizó exitosamente en la Luna el 2 de marzo de ese año.
NASA señaló que este tipo de impactos, aunque en este caso no fue planeado, también representan oportunidades científicas para estudiar la formación de cráteres y mejorar los modelos sobre el comportamiento del regolito lunar.
El Lunar Reconnaissance Orbiter, en operación alrededor de la Luna desde 2009, continúa siendo una de las principales herramientas de NASA para cartografiar la superficie y apoyar la preparación de futuras misiones lunares.
