El Boeing 777 de NASA regresó al Centro de Investigación Langley, en Virginia, con una nueva imagen que marca una nueva etapa para la aeronave como plataforma de investigación científica aérea.
El avión recibió un nuevo livery mientras continúa su proceso de transformación en un laboratorio volador, diseñado para apoyar las futuras misiones de investigación de NASA relacionadas con el estudio de la Tierra y la atmósfera.

La aeronave, un Boeing 777-200ER, fue adquirida por NASA para ampliar las capacidades de su programa de investigación aérea y asumir parte de las funciones que anteriormente realizaba el reconocido DC-8 de la agencia.
A diferencia de su etapa como avión comercial, el 777 será equipado con instrumentos científicos, sistemas especializados y diferentes modificaciones que permitirán a investigadores realizar estudios desde el aire.
Gracias a su gran autonomía, capacidad de carga y espacio disponible, el Boeing 777 podrá transportar una mayor cantidad de equipos científicos y permanecer durante largos periodos en vuelo, permitiendo realizar campañas de investigación de largo alcance.
Entre las principales tareas de la aeronave estarán la evaluación de nuevos sensores, la calibración de instrumentos instalados en satélites y la recopilación de información para mejorar el conocimiento sobre diferentes procesos del sistema terrestre.
El nuevo livery no solo representa un cambio estético para el enorme Boeing 777, sino también el comienzo de una nueva era para las operaciones científicas aéreas de NASA.
La aeronave continuará con su proceso de preparación en Langley antes de incorporarse plenamente a las campañas de investigación científica de la agencia.
