La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos autorizó a Boeing a reanudar la emisión de certificados de aeronavegabilidad para todos los aviones nuevos de las familias 737 MAX y 787 Dreamliner, una responsabilidad que permanecía bajo control directo del organismo regulador.
La medida entrará en vigor el 20 de julio de 2026 y permitirá que la unidad de Autorización de Designación Organizacional de Boeing emita los certificados al concluir el proceso de fabricación de cada aeronave. Este documento confirma que el avión cumple con los requisitos correspondientes y se encuentra en condiciones seguras para operar.
La FAA explicó que la decisión fue tomada después de ocho meses de revisión de datos y evaluaciones de seguridad, durante los cuales observó resultados consistentes en la calidad de producción del fabricante estadounidense.

Desde septiembre de 2025, Boeing contaba con una autorización limitada para certificar algunos 737 MAX y 787. Bajo ese esquema, la empresa y la FAA se alternaban semanalmente la emisión de los documentos.
El regulador indicó que no encontró diferencias significativas entre los resultados de calidad registrados durante las semanas en las que Boeing realizó las certificaciones y aquellas en las que el proceso estuvo directamente a cargo de sus inspectores.
A partir de estos resultados, la autoridad determinó que podía devolver esta responsabilidad a Boeing. Sin embargo, la FAA aclaró que continuará realizando inspecciones, auditorías y actividades de vigilancia sobre el sistema de producción del fabricante.
El seguimiento incluirá la observación de etapas críticas de ensamblaje, el análisis de las tendencias relacionadas con la calidad de producción y la verificación del cumplimiento del diseño de tipo aprobado y de los requisitos de ingeniería. También se mantendrá la evaluación del Sistema de Gestión de Seguridad y de la cultura de seguridad de la compañía.
Bryan Bedford, administrador de la FAA, señaló que el organismo mantendrá una supervisión rigurosa, al tiempo que sus inspectores podrán concentrar una mayor parte de sus recursos en identificar y atender posibles riesgos desde las primeras etapas del proceso de fabricación.

La FAA retiró a Boeing la facultad de emitir certificados de aeronavegabilidad para los aviones 737 MAX en 2019, durante el proceso para devolver el modelo al servicio tras los accidentes de Lion Air y Ethiopian Airlines.
En el caso del 787 Dreamliner, el regulador asumió directamente esta función en 2022 debido a diferentes problemas de calidad detectados durante la producción de las aeronaves.
La devolución de estas atribuciones se realizará mediante el programa de Autorización de Designación Organizacional, conocido como ODA, que permite a grupos autorizados dentro de las empresas desempeñar determinadas funciones de certificación en representación de la FAA.
La unidad ODA de Boeing opera de manera independiente dentro de la compañía y representa al regulador durante estos procedimientos. Su autorización fue renovada por la FAA en mayo de 2025 por un periodo adicional de tres años.
La medida representa un avance en la relación entre Boeing y el regulador estadounidense, aunque no elimina la supervisión federal sobre la fabricación y entrega de nuevos aviones. La FAA mantendrá la autoridad para realizar inspecciones y tomar nuevamente el control del proceso en caso de detectar incumplimientos o riesgos relacionados con la seguridad.
