¿Es necesario afectar las condiciones laborales de los empleados para hacer salir a una empresa adelante?

Por : Juan Pablo Gómez Mexía

Es un hecho que la humanidad vive la peor crisis en su más pronta historia. Dirigentes políticos la han comparado con la Segunda Guerra Mundial, y no es para menos: se colapsó el sistema, más de un millón cien mil pérdidas lamentables de vida y, desde un punto cuantitativo, la economía es uno de los peores rubros afectados: las pérdidas que han surgido no se veían, al menos en México, desde su revolución; pérdidas enormes del PIB de todas las naciones; quiebras de compañías con millones de trabajos perdidos, eso y más, en cuestión de meses.

Lo más difícil está aún por venir cuando los estragos sean por fin visibles, ya que aún, seguimos sin percibirlos.

La industria turística ha estado en un coma desde finales de marzo de este año y, a vísperas de una segunda oleada de contagios, apenas ha comenzado dar señales de recuperación. En la rama de la aeronáutica y sus compañías aéreas, como una de las más importantes, no ha sido la excepción. Hemos visto colapsar a las aerolíneas más fuertes, e incluso, en ciertas ocasiones, cerrar sus puertas. El flujo de pasajeros (vuelos domésticos e internacionales a nivel global) se redujo, en su peor pico, en un 62% con respecto al año 2019 (según datos de OACI); en México, tan sólo en vuelos internacionales, se redujo en un 96.5% (según datos de AFAC). Como se dijo en un principio, la crisis es un hecho y, sobre todo, es real.

Las aerolíneas alrededor del mundo han tratado de superar sus desdichas financieras con diferentes posicionamientos: recortes en su fuerza laboral, cambios en tipos de mercados, nuevos contratos para sus trabajadores, reducción salarial, término prematuro de arrendamientos, subsidios gubernamentales, etc., con una total cooperación por parte de sus empleados.

En México, en todas las aerolíneas comerciales, se han reducido salarios, se han hecho recortes, se han terminado contratos de arrendamiento y se ha buscado el apoyo gubernamental (fracasando casi en su totalidad) y algunas otras, decidieron ampararse en el Capítulo XI de la ley de quiebras de los Estados Unidos, permitiéndoles una reestructuración viable. Esta situación ha permitido la mala interpretación de la dignidad laboral que merecen los trabajadores de esta industria: en las últimas semanas se ha propuesto, por parte de Aeroméxico a sus tripulantes de vuelo, una nueva condición laboral; sin embargo, ésta dista de ser una propuesta seria, e incluso, raya en una postura ventajosa poniendo en tela de juicio la reciprocidad leal de los directivos con sus empleados.

La Asociación Sindical de Pilotos Aviadores de México (ASPA) ha extendido la mano, en representación de sus agremiados, a todo tripulante laborando en aerolíneas de bajo costo, en busca de un contrato colectivo de trabajo digno para cualquier piloto aviador de la nación. La posibilidad de alcanzar un justo medio entre una compañía “low-cost” y derivados, no tendría por qué estar fuera del alcance de cualquier nueva propuesta dirigida a esta fuerza laboral, cayendo en el cliché, que más que un cliché, es una sensatez directiva de Richard Branson fundador de Virgin Group “…si cuidas de tus empleados ellos cuidarán de tus clientes”, en la aviación, lo es todo.

La palabra más importante en la industria es: seguridad. La seguridad de cualquier operación depende de la actividad en conjunto de un mundo de trabajadores y posiciones, todas ellas de suma importancia. Durante su ejecución, la tripulación de vuelo refuerza esa misma seguridad con conocimientos técnicos específicos que, con el gran esfuerzo de cada uno de ellos, han logrado perfeccionar y dominar.

Las palabras de Branson toman aún más sentido que un simple dicho superficial y utilizado banalmente: una tripulación mal cuidada, no es una tripulación segura, por lo tanto, no cuida de tus clientes si es que eso tuviera ya importancia. La seguridad de la aviación corre un gran riesgo, y sin ella, nunca podría existir. Lo irónico, es que, las grandes crisis por las cuales la industria aeronáutica nacional ha pasado, se han apoyado, especialmente, en los hombros de la tripulación.

A pesar de ser esta la peor crisis económica jamás vivida en la industria, no puede quedar secundariamente la dignidad laboral. Esta opinión, no sólo aplica para una aerolínea que busca la viabilidad a expensas de sus trabajadores; también, a empresas que nacieron y viven de contratos que bien podrían ser elevados a la calidad de los profesionales aeronáuticos que en este país ejercen y, con ella, la industria ascender a un nivel de vuelo óptimo. Sin duda, la aviación es ya un antes y después del 2020.

La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) afirma que, aunque lento, la industria recuperará el crecimiento exponencial que se encontraba antes de la pandemia y la necesidad de profesionales será directamente proporcional al mismo; por lo tanto, si las compañías refieren en su totalidad la viabilidad financiera de sus empresas a denigrar el trabajo seguro y profesional de sus tripulaciones, encontrarán algo aún más importante de qué preocuparse.

Fuentes:  
-Effects of Novel Coronavirus (COVID-19) on Civil Aviation: Economic Impact Analysis 8 de octubre 2020.
-AICM en cifras, septiembre 2020, Secretaría de Comunicaciones y Transportes