La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha descrito como «absolutamente inaceptable» el incidente del vuelo FR4978 de Ryanair ocurrido hace unas horas en el cual una aeronave se vio obligada a aterrizar en Minsk, aparentemente para permitir que las autoridades bielorrusas detuvieran a un activista político.

El Boeing 737-800, con matrícula SP-RSM, de la división polaca Buzz de Ryanair, operaba el servicio desde Atenas a la capital lituana Vilnius el 23 de mayo.
Sin embargo, durante su tránsito sobre la región de información de vuelo (FIR) de Minsk, capital de Bielorrusia, la aeronave se vio obligada a desviarse después de que la tripulación recibiera información de una amenaza a la seguridad.
“Todos los pasajeros deben poder continuar su viaje a Vilnius de inmediato y su seguridad debe estar garantizada. Cualquier violación de las reglas de transporte aéreo internacional debe tener consecuencias”, insistió von der Leyen.

El operador del aeropuerto de Minsk dijo que la terminal aérea había recibido un mensaje a las 12:50 hora local, indicando que el vuelo había emitido el código transponder de emergencia «7700», provocado por un mensaje relacionado con explosivos a bordo de la aeronave.
De acuerdo con el operador aeroportuario, el avión aterrizó a las 13:15 en Minsk en la pista 31R. Informes no confirmados sugieren que un avión de combate RSK MiG-29 escoltó el vuelo de Ryanair.
“La aeronave fue recibida por tripulaciones de emergencia del aeropuerto, personal de ambulancias, oficiales de seguridad de la aviación y cuidadores de perros”, detalló el operador del aeropuerto, y agregó que representantes de las agencias de la autoridad local también estaban trabajando en el lugar.

De acuerdo con los primeros reportes, los 123 pasajeros se sometieron a medidas de seguridad de aviación «adicionales» y fueron llevados al área de tránsito del aeropuerto mientras se retiraba y registraba el equipaje. No se encontró evidencia de explosivos.
El aeropuerto no menciona ninguna detención de pasajeros, sin embargo, medios internacionales señalan que las autoridades bielorrusas han detenido al activista político Roman Protasevich quien viajaba a bordo del avión.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Austria dijo que los informes de desvío son «alarmantes» y afirma que se necesita una investigación internacional independiente, y agregó que «exige urgentemente» la liberación de Protasevich.
La primera ministra lituana, Ingrida Simonyte, exigió que las autoridades bielorrusas “liberen inmediatamente” a todos los pasajeros y tripulantes detenidos en Minsk, y que se permita a la aeronave volar a Vilnius sin más demora.
La actividad de la oposición contra el presidente bielorruso Alexander Lukashenko ha aumentado desde las controvertidas elecciones de agosto de 2020, que el jefe de la delegación de la Unión Europea ante las Naciones Unidas describió como «ni libres ni justas», y la posterior represión del gobierno contra manifestantes, líderes de la oposición y periodistas.
Por su parte, la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) expresó a través de su cuenta oficial de twitter “su profunda preocupación por el aparente aterrizaje forzoso de un vuelo de Ryanair y sus pasajeros, que podría infringir el Convenio de Chicago. Esperamos que los países y operadores interesados confirmen oficialmente más información”.
La aerolínea irlandesa emitió un comunicado sobre el incidente del día de hoy, diciendo que el vuelo recibió ordenes por parte del Control de Transito Aéreo bielorruso de desviarse al aeropuerto de Minsk debido a una potencial amenaza de seguridad, indicando que a su llegada al aeropuerto, los pasajeros a bordo del avión fueron desembarcados mientras se completaban las revisiones de seguridad por parte de la autoridad local, sin embargo, no niega o confirman la detención de algún pasajero.
RyanAir concluyó diciendo que el vuelo despegó del aeropuerto de Minsk a las 10:50 hora local aterrizando en su destino a las 21:25.
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Actualización 23/05/2021 18:30
El presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado de los Estados Unidos, Bob Menéndez, emitió la siguiente declaración conjunta con sus homólogos en la República Checa, Letonia, Alemania, Lituania, Irlanda, Polonia y el Reino Unido, condenando al régimen del presidente bielorruso Aleksandr Lukashenko por desviar a la fuerza el vuelo FR4978 de Ryanair para arrestar al activista político Roman Protasevich,
«Nosotros, los presidentes de las Comisiones de Relaciones Exteriores de nuestros respectivos parlamentos nacionales, condenamos inequívocamente la amenaza de violencia utilizada contra un avión civil en los cielos de Bielorrusia. El uso de aviones de combate para interceptar un vuelo civil de Ryanair es un acto de piratería en una ruta entre dos países de la OTAN y la Unión Europea. Este acto imprudente puso en grave peligro a los pasajeros y a la tripulación. Es un recordatorio de la ilegitimidad de la administración que reclama autoridad en Minsk.
Pedimos que la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) lleve a cabo una investigación inmediata sobre esta clara violación del libre tránsito entre estados y las amenazas a la aeronave.
Hasta que la OACI haya informado, pedimos que se suspenda a Bielorrusia de la organización y que se prohíban todos los sobrevuelos en Bielorrusia, incluidos los vuelos desde y hacia el país. Está claro que la actual administración en Minsk no respeta la seguridad de nuestros ciudadanos y no se puede confiar en que defienda sus derechos. Este acto de terror de Estado y secuestro es una amenaza para todos aquellos que viajan por Europa y más allá. No se puede permitir que continúe.
Pedimos a los Estados de la OTAN y de la Unión Europea que impongan sanciones al régimen de Lukashenka y suspendan su capacidad de utilizar la Interpol y otras organizaciones internacionales para seguir atacando la democracia en Europa. Pedimos que se celebren elecciones libres bajo la supervisión de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa. Pedimos la liberación inmediata e incondicional de Raman Pratasevich y todos los demás presos políticos.
La tiranía no tiene cabida en Bielorrusia ni en Europa. Esto amenaza no solo a sus propios ciudadanos, sino a millones de personas en todo el mundo «.

