La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos (NTSB) señaló que la Administración Federal de Aviación (FAA) no ha atendido de manera adecuada varias de las recomendaciones emitidas después de la colisión aérea ocurrida en enero de 2025 cerca de Washington D.C., en la que murieron 67 personas.
De las 33 recomendaciones formuladas por la NTSB tras el accidente, la junta calificó como “inaceptables” las respuestas de la FAA a 11 de ellas, al considerar que no abordan de manera suficiente las preocupaciones de seguridad identificadas durante la investigación.

El accidente ocurrió cuando un avión regional de American Airlines y un helicóptero Black Hawk del Ejército de Estados Unidos colisionaron en el aire cerca del Aeropuerto Nacional Ronald Reagan de Washington. El siniestro se convirtió en el accidente aéreo más mortífero registrado en Estados Unidos en más de dos décadas.
Entre las principales preocupaciones de la NTSB se encuentra la decisión de la FAA de no establecer como obligatorio un sistema de seguridad conocido como ADS-B In, capaz de proporcionar a las aeronaves información sobre el tráfico aéreo y alertas relacionadas con posibles conflictos.

La presidenta de la NTSB, Jennifer Homendy, señaló que este sistema podría haber proporcionado una alerta al piloto del avión de pasajeros hasta 59 segundos antes de la colisión, mientras que la tripulación del helicóptero podría haber recibido una alerta aproximadamente 48 segundos antes.
La NTSB sostiene que las medidas adoptadas por la FAA aún no responden completamente a los riesgos identificados tras el accidente y ha expresado su preocupación por la necesidad de implementar cambios que reduzcan la posibilidad de que un incidente similar vuelva a ocurrir.
