La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) ordenó realizar inspecciones en determinados Boeing 787-8, 787-9 y 787-10 debido a un posible riesgo de formación de grietas por fatiga en componentes estructurales relacionados con las alas.

La medida se tomó después de que Boeing identificara posibles problemas de fabricación relacionados con espacios entre componentes estructurales, conocidos como “shim gaps”, en determinadas placas de unión ubicadas en la parte inferior de la estructura lateral del fuselaje, cerca de la zona de unión con el revestimiento inferior de las alas exteriores.
De acuerdo con la FAA, algunos de estos espacios podrían superar los límites establecidos por ingeniería. Durante el proceso de ensamblaje, las fuerzas utilizadas para unir los componentes podrían generar cargas excesivas alrededor de los orificios de los sujetadores, aumentando el riesgo de que aparezcan grietas por fatiga.

La directiva establece diferentes procedimientos de inspección dependiendo de la configuración y el historial de cada aeronave. Estos incluyen inspecciones ultrasónicas repetitivas y revisiones visuales detalladas de determinados componentes estructurales.
En caso de detectar grietas, las aerolíneas deberán realizar las reparaciones correspondientes antes de continuar operando las aeronaves afectadas.
La FAA señaló que, si una grieta no fuera detectada y continuara creciendo, podría debilitar componentes de la estructura primaria y reducir su capacidad para soportar las cargas previstas durante el vuelo, el despegue y el aterrizaje.
La medida no afecta a todos los Boeing 787 en servicio. Las inspecciones se aplican únicamente a los aviones identificados dentro de los grupos específicos establecidos por Boeing y la FAA.
