Norwegian Air presentó una solicitud ante el Tribunal Superior de Irlanda el pasado 28 de enero con el fin de finalizar prematuramente los acuerdos de arrendamiento de 36 aviones en poder de sus subsidiarias registradas en Irlanda.
Entre otras medidas consideradas para su rescate, incluida la meta de recaudar €500 millones de euros ($607 millones de dólares), la compañía también dio a conocer sus planes de reducción de flota. Norwegian habría dicho al tribunal que la renegociación de los contratos de arrendamiento debía de completarse lo antes posible.

De acuerdo con medios locales, Kieran Wallace, el examinador de Norwegian designado por el tribunal irlandés, confió en que la aerolínea podrá sobrevivir a la crisis y preparó un esquema de acuerdos con respecto a los contratos de arrendamiento, y en caso de aprobación por parte del tribunal, debería permitir que la aerolínea continúe «como una empresa en marcha/viable”.
Wallace también señaló que la reciente decisión de Norwegian de suspender las operaciones de larga distancia tendría un impacto significativo en sus tasas de empleo que dependían de la reducción de la flota y la oferta de los servicios. Con su nuevo modelo de negocio, la aerolínea de bajo costo planea operar hasta 68 aviones Boeing 737 en 2022, centrándose en conexiones de corto alcance dentro de Europa.
Mientras tanto, los abogados que representan a los arrendadores afectados por la negociación propuesta por el transportista noruego argumentaron que la falta de detalles en la solicitud de la aerolínea generaba preocupación. Los abogados también señalaron que los arrendadores podrían demandar a la aerolínea si el problema no se resuelve entre las dos partes interesadas.

En la última presentación a los inversionistas, Norwegian apunta a obtener capital fresco a finales de febrero o principios de marzo de este año. La compañía estimó que antes de la reestructuración, la cancelación de los activos de aviones arrendados reduciría su capital en $1,200 millones de dólares, sin embargo, se esperaba que la mayoría de los acreedores convirtieran la deuda en acciones.
La aerolínea también indicó que después de salir del proceso de reestructuración, los nuevos inversores poseerían el 70% del capital social de la compañía aérea, mientras que los acreedores convertidos poseerían el 25% y los actuales accionistas tendrían el 5% de las acciones de la aerolínea.
Recordemos que Norwegian Air ingresó al proceso de examinación irlandés en noviembre de 2020. Un mes después, el Tribunal Superior de Irlanda otorgó protección a la aerolínea frente a sus acreedores, lo que le dio a la empresa tiempo para continuar con la reestructuración de sus deudas y escapar de un colapso inminente.
