La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) ha revisado sus proyecciones de tráfico tanto para África como para el Medio Oriente mostrando cifras a la baja a medida que las tendencias de recuperación se estancan en medio de una influencia más persistente de lo esperado del COVID-19 en todo el mundo.

IATA ahora espera que el número de pasajeros de todo el año 2020 en ambas regiones (hacia/desde/dentro) alcance solo el 30% de los niveles de 2019, en comparación con la proyección del 45% estimado en julio. En números absolutos, IATA espera que África experimente una disminución del tráfico de 155 millones de viajeros en 2019 a 45 millones en 2020, mientras que Medio Oriente podría experimentar una disminución de 203 millones a 60 millones. La organización proyecta que el tráfico en ambas regiones se recuperará aproximadamente al 45% de los niveles de 2019 en 2021. África no verá una recuperación completa hasta finales de 2023 y Medio Oriente hasta finales de 2024, agregó IATA.
Las reservas a plazo de viajes aéreos en el cuarto trimestre muestran que la recuperación continúa intermitente en ambas regiones. Si bien en África los viajes nacionales se han recuperado hasta cierto punto a medida que los países reabren sus fronteras, los viajes internacionales siguen estando muy restringidos ya que los principales mercados, incluida la Unión Europea, permanecen cerrados a los ciudadanos de las naciones africanas. Actualmente, la Unión Europea permite a los residentes de sólo dos países africanos, Ruanda y Túnez, cruzar sus fronteras.

De manera similar, en el Medio Oriente los viajes regionales mejoraron desde el punto más bajo en abril cuando los países de la región reabrieron sus fronteras. Sin embargo, los viajes internacionales se han mantenido muy restringidos debido al regreso de las restricciones gubernamentales en medio de nuevos brotes de COVID-19 en varios mercados clave.
La salud financiera de las aerolíneas ha sufrido más intensamente en África, donde cuatro aerolíneas han cesado sus operaciones debido al brote y dos operan en administración voluntaria. Sin un alivio financiero urgente, señala IATA, más transportistas y sus empleados se enfrentarán a dificultades al igual que la industria del transporte aéreo africano en general, que mantiene 7.7 millones de empleos en el continente.

Los gobiernos de Ruanda, Senegal, Costa de Marfil y Burkina Faso se han comprometido a aportar un total de $311 millones de dólares en apoyo financiero directo para el transporte aéreo. Algunos otros gobiernos, organismos financieros internacionales e instituciones, como el Banco Africano de Desarrollo, el Banco Africano de Exportación e Importación, la Unión Africana y el Fondo Monetario Internacional (FMI) para el transporte aéreo y el turismo, han prometido otros $30,000 millones de dólares. Sin embargo, la mayor parte del alivio prometido aún no ha llegado a quienes lo necesitan.
“Cientos de miles de empleos en aerolíneas están en riesgo si hay una falla sistémica en la aviación africana. Y esto no es solo en la aviación, sino en todas las industrias que dependen de una conectividad global eficiente. Se ha prometido una ayuda financiera muy necesaria, pero poco se ha materializado. La situación es crítica. Los gobiernos y las organizaciones donantes deben actuar con rapidez o el desafío pasará de apoyar a una industria en grave peligro a resucitar de la bancarrota”, dijo el vicepresidente regional de IATA para África y Medio Oriente, Muhammad Albakri.
