Por Raúl Valencia
En medio de los hechos de violencia vinculados con la detención de Nemesio Oseguera Cervantes, comenzaron a circular en redes sociales videos de personas corriendo dentro de los aeropuertos de Guadalajara y Puerto Vallarta.
La escena generó confusión. Algunos hablaron incluso de un “ataque directo a las terminales”.
La realidad fue distinta: lo que se activó fue el sistema formal de seguridad aeronáutica, que cuenta con normas y procedimientos específicos para actuar ante escenarios de riesgo o incertidumbre operativa.
¿Qué norma obliga a detener operaciones?
Para entender por qué se suspenden vuelos en estos casos, es necesario mirar el marco regulatorio.
En México, la seguridad de la aviación civil está regulada por la Ley de Aviación Civil y por disposiciones emitidas por la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC), alineadas con estándares internacionales.
El instrumento central es el Programa Nacional de Seguridad de la Aviación Civil (PNSAC), que establece lineamientos, métodos y procedimientos para prevenir actos de interferencia ilícita y proteger la operación aérea.
Este programa se basa en el Anexo 17 “Seguridad” del Convenio sobre Aviación Civil Internacional (Convenio de Chicago), que define los estándares globales en materia de protección aeroportuaria.
Aquí hay un punto clave: en aviación, “acto de interferencia ilícita” no se limita al terrorismo clásico. También incluye cualquier evento externo que pueda poner en riesgo la seguridad del vuelo o de las instalaciones aeroportuarias.
Cada aeropuerto, además, cuenta con su propio Programa de Seguridad Aeroportuaria (PSA), donde se establecen niveles de alerta, evaluación de riesgos y protocolos de respuesta ante amenazas o entornos inciertos.

¿Cómo se comunica técnicamente una suspensión? El papel del NOTAM
Cuando las autoridades determinan que el entorno representa un riesgo —aunque la infraestructura no esté siendo atacada— se emite un NOTAM (Notice to Airmen).
El NOTAM es el canal técnico formal mediante el cual se informa a pilotos, operadores de aerolíneas y controladores de tránsito aéreo.
Sobre condiciones que afectan la seguridad o disponibilidad del aeropuerto.
Un NOTAM puede indicar, por ejemplo aeropuerto temporalmente no disponible, suspensión de despegues o aterrizajes, restricción de aproximaciones o cierre de pistas
Aunque los pasajeros no vean ese documento, es el instrumento que ordena las decisiones operativas. Las tripulaciones lo revisan antes de cada vuelo para planificar rutas, alternos y aterrizajes.
En términos prácticos, el NOTAM no es una advertencia pública: es una instrucción técnica obligatoria para quienes operan el sistema aéreo.
Respuesta humana vs. respuesta operacional
Los videos de personas corriendo dentro de las terminales no significan necesariamente que el aeropuerto estuviera siendo atacado.
Cuando existe un entorno externo potencialmente peligroso —bloqueos en accesos, vehículos incendiados o enfrentamientos en zonas cercanas— las autoridades activan protocolos de resguardo preventivo.
Eso puede implicar el restringir accesos a ciertas áreas públicas, solicitar a pasajeros que se trasladen a zonas interiores seguras o cerrar momentáneamente puertas y entradas
Estas medidas no indican que la terminal esté bajo ataque. Indican que el sistema está anticipándose al riesgo para proteger personas y restablecer operaciones en condiciones seguras.
El impacto en cadena
Cuando un aeropuerto suspende operaciones, el efecto no se queda en ese punto.
- Aeronaves en ruta entran en espera o se desvían a alternos
- Tripulaciones alcanzan límites de servicio
- Se pierden slots programados
- La normalización puede tardar entre 24 y 48 horas
La aviación es un sistema interconectado: un cambio en un nodo genera consecuencias en toda la red.

Claves para entender lo ocurrido
Para interpretar correctamente lo sucedido, conviene tener presentes cuatro principios:
- Suspensión preventiva no es colapso. La decisión se toma antes de que ocurra un evento adverso, no después.
- El entorno importa tanto como la infraestructura. El aeropuerto puede estar intacto, pero si el entorno no garantiza seguridad operacional, las normas obligan a actuar.
- La aviación opera con anticipación. Se detienen operaciones cuando existe incertidumbre razonable de riesgo.
- La comunicación técnica y la comunicación pública son distintas. Mientras pilotos y controladores reciben NOTAMs y avisos formales, los pasajeros solo ven el efecto: retrasos y cancelaciones. Sin información clara, la percepción puede distorsionarse.
Lo ocurrido no fue improvisación. Fue la activación de protocolos diseñados precisamente para escenarios de incertidumbre. Mientras en redes circulaban versiones alarmistas, en el ámbito técnico se aplicaban evaluaciones de riesgo y mecanismos formales de protección.
En aviación, detener operaciones no es señal de caos. Es señal de que el sistema está funcionando.




