Boeing ha advertido a la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (USAF) sobre el retraso de un año en la entrega de los dos futuros aviones presidenciales “Air Force One” y pidió renegociar el precio del contrato.
Desde 2007, la USAF estudió un posible reemplazo para los dos aviones VC-25A, el Boeing 747 altamente modificado que se utiliza actualmente como principal transporte aéreo del presidente de los Estados Unidos. En enero de 2015, el gobierno americano anunció que serían reemplazados por dos nuevos B747-8. En julio de 2018, Boeing recibió un contrato por $3.9 mil millones de dólares para convertir los dos aviones a los estándares del Air Force One, con una entrega programada para diciembre de 2024.

Esos estándares incluyen, pero no se limitan a, un sistema de radar avanzado, un sistema de interferencia de radar, contramedidas de bengalas y chaff para protegerlo de los misiles entrantes y un sistemas de radio de muy baja frecuencia que permiten la comunicación con submarinos sumergidos.
Sin embargo, el constructor americano advirtió a la USAF que probablemente se retrasará doce meses con respecto al cronograma original y solicitó una revisión del precio de contratación. Lo anterior fue dado a conocer el 8 de junio de 2021 por Darlene Costello, Subsecretaria Adjunta Principal de Adquisición, Tecnología y Logística de la Fuerza Aérea en una audiencia con el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes.
En abril de 2021, Boeing entró en una batalla legal con GDC Technics, con sede en Texas, quien es un subcontratista a quien se le solicitó llevar a cabo trabajos en los interiores en los dos aviones B747-8. Según Boeing, GDC tenía casi un año de retraso en el cumplimiento de sus obligaciones contractuales.

GDC Technics decidió contrademandar, alegando que fue «la mala gestión por parte de Boeing para la terminación de los dos aviones presidenciales y no los retrasos causados por GDC, lo que provocó un retraso en la finalización de las aeronaves». Más tarde, ese mismo mes, GDC Technics solicitó la protección voluntaria por bancarrota del Capítulo 11. La disputa finalmente llevó a Boeing a registrar un cargo antes de impuestos de $318 millones de dólares.
«Pensamos que este era quizás un programa en el que el gobierno consiguió un buen trato», comentó Joe Courtney, congresista demócrata de Connecticut.
Hay que recordar que el ex presidente de Estados Unidos, Donald Trump, protestó poco después de su llegada a la Casa Blanca contra el precio del contrato inicial de más de $4 mil millones de dólares. Boeing logró rebajar el precio ofreciendo dos B747-8 destinados inicialmente a la aerolínea rusa Transaero que había quebrado.
