Por: Saul Luevano
Como bien sabemos, nos enfrentamos a una crisis «sin precedentes» causada por un virus nacido en una de las regiones de mayor densidad poblacional en el mundo, el cual ha causado la muerte de al menos un millón de personas alrededor del planeta, debido a su fácil propagación y fuentes de contagio. A inicios de marzo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) le otorgó la categoría de pandemia por su extensión territorial y no por su tasa de mortalidad.
A pesar de la distancia, hemos comenzado a vivir en carne propia los estragos de una las peores crisis financieras y sanitarias del hombre en tiempos modernos, comparable o quizá superando los ataques terroristas en Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001 o el famoso «lunes negro» en 1987 donde la bolsas mundiales cayeron de manera estrepitosa, o más recientemente, la crisis generada por el virus AH1N1 en México en 2009.
En cada una de estas y otras ocasiones, la industria aeronáutica a nivel mundial fue una de las primeras y más afectadas, de diferentes maneras y magnitudes. Por momentos resulta difícil entender cómo el sector aeronáutico, por más robusto e imponente que se vea, por el simple hecho de volar por los cielos, transportando cientos de personas a más de 900 kilómetros por hora a 10 mil metros de altura, sea una de las industrias más vulnerables ante cualquier tipo de crisis.

Y seguramente se preguntarán ¿por qué?, ¿por qué si los boletos son tan caros?, ¿por qué si los fabricantes venden aviones por arriba de los $200 millones de dólares por unidad?, ¿por qué si además de pasajeros llevan toneladas y toneladas de carga?, ¿por qué es tan vulnerable?.
La respuesta es sencilla; el sector aéreo depende de otros sectores y situaciones, así como seguramente la industria gastronómica o la automotriz lo hacen, pero la aviación depende de tantos más factores como el precio del petróleo, poder adquisitivo de la gente, cotización del dólar, aspectos de seguridad a nivel mundial, de la oferta y demanda y muchos otros aspectos más, lo que la convierte en una de las industrias más vulnerables del mercado, aún cuando es de las que más dinero o beneficio económico aporta y genera.
El día de hoy vemos aerolíneas del tamaño y antigüedad de Avianca suspendiendo la totalidad de sus operaciones de manera temporal, o del tamaño operativo de Ryanair tomando las mismas medidas, o grupos enteros como Lufthansa Group reduciendo su capacidad operativa en un 96% por un periodo de hasta 45 días, o aeropuertos como Madrid-Barajas o Tocumen en Panamá cerrando terminales. Y ya no se diga de los aeropuertos de la infraestructura como London City o Roma Ciampino que cerraron sus puertas y operaciones de manera temporal.

Pero… aún con todo este panorama, los pronósticos señalan que el sector aéreo repuntará con mayor fuerza. Aunque la crisis haya sepultado proyectos aeronáuticos como el Boeing 747 de KLM o el Airbus A380 de Air France, aficionados y expertos señalan que no existe duda de que la industria aeronáutica crecerá.
Son tiempos de estar unidos, de estar con la familia pues no se trata de un juego, pero de igual forma es momento de unirse para sacar a la aviación adelante, de la mano, colaborando unos con otros, apoyando a esta industria que para muchos o todos se a vuelto nuestra vida, nuestro sustento y nuestro día a día.
Puede que no se sepa, pero la industria de la aviación tan sólo en México aporta el 3.5% del Producto Interno Bruto (PIB) del país. Imaginemos ahora la cantidad de empleos que se generan en este sector y de las familias que se benefician de forma directa o indirecta de una de las industrias más vulnerables ante cualquier situación ajena o propia.
Está en nosotros sacar adelante esta situación, trabajando de la mano y dejando a un lado cualquier estereotipo, aprendiendo de nosotros mismos y haciéndolo con la misma energía e intención de aportar como los están haciendo los vuelos humanitarios de China Eastern a Italia, con toneladas de suministros médicos a bordo o como en la enorme cantidad de vuelos de repatriación que la mayoría de aerolíneas del mundo han operado para rescatar a sus nacionales en países extranjeros, ¡así!.

Es de vital importancia que entendamos y seamos empáticos con la situación, entender el gran número de cancelaciones de vuelos que habrá durante un tiempo y la importante reducción de frecuencias, por lo que tener la flexibilidad de decidir en qué horario tomarías tu vuelo hacia tu viaje de negocios o de placer no será la misma que antes.
En nombre de todo el equipo de EnElAire, en el cual colaboramos pilotos, controladores, financieros, ingenieros y principalmente apasionados de la aviación, te pedimos no cancelar tu vuelo si fuiste afectado por la situación y tuviste que posponer tu viaje, te pedimos no cancelarlo ya que al hacerlo las aerolíneas se verán obligadas a devolver el monto de tu boleto o cierta parte de ello, dinero con el cual se le pagará a sus empleados en esta difícil situación en donde las aerolíneas han visto una reducción de hasta el 75% en sus ingresos mensuales.
Cada boletos cancelado es un empleo que se pierde en el sector aéreo del país y muy probablemente del mundo, donde pilotos, sobrecargos, personal de mantenimiento, controladores aéreos, despachadores y demás personas involucradas directa o indirectamente a la industria se verán afectadas, por lo que todos los que nos apasionamos y vivimos de la aviación te pedimos; #CambiaNoCanceles
