Directivos de Boeing renuncian a su salario para hacer frente a la crisis

La compañía constructora americana, Boeing, dio a conocer diversas medidas extraordinarias para ayudar a la empresa a superar la crisis que enfrenta a causa del coronavirus y que ha dejado a toda la industria aeroespacial en su peor situación en la historia.

El fabricante de aviones con sede en Chicago anunció en un comunicado publicado el 20 de marzo, que el presidente ejecutivo Dave Calhoun y el presidente de la junta directiva, Larry Kellner, renunciarán a su salario por lo menos hasta fin de año.

Boeing también suspenderá los dividendos y continuará pausando los planes de recompra de acciones hasta nuevo aviso. La compañía había estos programas hace casi un año, tras la puesta en tierra del 737 MAX.

«Boeing está utilizando todos sus recursos para mantener las operaciones, respaldar a su fuerza laboral y clientes, y mantener la continuidad de la cadena de suministro durante la crisis COVID-19 y a largo plazo», anunció la compañía.

A principios de semana, el ex miembro de la junta directiva de Boeing, Nikki Haley, renunció después de estar en desacuerdo con la solicitud del fabricante de aviones de un paquete de ayuda gubernamental por $60 mil millones de dólares para la industria aeroespacial estadounidense, fondos que según la compañía ayudarán al sector a resistir la desaceleración económica por causa del coronavirus y proteger cerca de 2.5 millones de empleos.

La solicitud de ayuda se produjo el mismo día en que el presidente Donald Trump se comprometió a ayudar a Boeing y otras industrias relacionadas con los viajes, incluido el sector de las aerolíneas, que también solicitó un paquete de ayuda de desgravación fiscal, subvenciones y préstamos por un valor total de $58 mil millones de dólares.

Sin embargo, Trump dijo el pasado viernes que apoyará imponiendo restricciones de recompra de acciones a las empresas que reciban ayuda financiera como parte del paquete de recuperación del gobierno federal para hacer frente a la crisis por el COVID-19. Las aerolíneas y Boeing han sido criticadas por gastar miles de millones de dólares en la recompra de sus propias acciones durante los últimos años.

La constructora de los estados unidos ya se encontraba luchando por mantener estabilizadas sus operaciones y finanzas como resultado del impacto de la puesta en tierra del 737 MAX previo al brote de coronavirus. Las prohibiciones de viajes y la disminución de la demanda han llevado a las aerolíneas a reducir vuelos, así como poner en tierra enormes porcentajes de sus flotas, ocasionado también que algunas difieran o cancelen pedidos previamente acordados. Se estima que esta tendencia crezca conforme avancen los impactos por la crisis que se vive a nivel mundial.