Delta Air Lines ha inmovilizado más de 100 aeronaves para someterlas a inspecciones estructurales tras la intensa tormenta de granizo que azotó el Aeropuerto Internacional Hartsfield-Jackson de Atlanta la noche del 27 de junio.
El fenómeno meteorológico, que incluyó granizo del tamaño de una moned, impactó la zona antes de las 8 p.m., obligando a suspender los despegues y aterrizajes por más de una hora. Las aeronaves afectadas se encontraban estacionadas durante el evento climático, lo que aumentó su exposición al daño.

Según la aerolínea, cada avión deberá ser inspeccionado cuidadosamente en busca de abolladuras y otros posibles daños antes de poder regresar al servicio. Esta medida preventiva ha obligado a Delta a reorganizar su operación en plena temporada alta de viajes.
Además de la inspección masiva de aviones, la tormenta provocó la cancelación de más de 450 vuelos en el aeropuerto más transitado del mundo, afectando los planes de viaje de millones de pasajeros. La situación se agravó cuando la Administración Federal de Aviación (FAA) se vio obligada a evacuar la torre de control debido a los fuertes vientos, dejando solo a tres controladores a cargo de las operaciones críticas.
Delta no ha informado aún cuántos días tomará completar las inspecciones ni cuántos vuelos adicionales podrían verse afectados. Sin embargo, la compañía aseguró estar trabajando para minimizar el impacto en sus clientes.




