Hoy, la aerolínea colombiana de bajo costo Viva Air anunció que dejará fuera de servicio cinco de sus aviones Airbus A320, con el objetivo de maximizar la rentabilidad de su flota operativa restante. Esta medida, comúnmente adoptada por operadores aéreos en crisis financieras, le permitirá ahorrar en gastos de mantenimiento y abaratar los costos de refacciones y mantenimientos rutinarios, siempre y cuando sea temporal. Sin embargo, si se prolonga demasiado, podría convertirse en un lastre para la compañía.
Recientemente, Viva Air inició un proceso de reestructuración para renegociar con sus acreedores y ha emitido dos comunicados en lo que va del año resaltando medidas de austeridad, como la cancelación de rutas y la disminución de frecuencias, que han permitido reducir el tamaño de su flota operativa en cinco aviones. La situación financiera de la compañía se ha visto agravada por el aumento en los precios del combustible el año pasado y la devaluación del peso colombiano.

En abril del año pasado, Avianca llegó a un acuerdo con Viva Air para fusionarse con la compañía de bajo costo, pero en noviembre, la autoridad de aviación civil de Colombia se opuso al acuerdo argumentando que representaba un riesgo para la competencia. Las aerolíneas presentaron una apelación y en enero, el órgano rector de la aviación anuló el proceso de fusión alegando irregularidades procesales y lo reinició.
Además de Avianca, JetSMART y LATAM, la aerolínea más grande de la región, han expresado su interés en adquirir Viva Air. No obstante, Viva Air ha señalado que si no encuentra un nuevo inversionista, el cese de sus operaciones será inminente.
A pesar de los desafíos financieros y la incertidumbre en torno a una posible fusión, Viva Air continúa operando una flota de 16 aviones en Colombia y Perú.
