En el documento de acuerdo de producción para 2020 recientemente publicado entre la compañía americana Boeing y Spirit AeroSystems, se informó que el volumen de fuselajes que se esperan construir este año es apenas un tercio de los entregados durante 2018, y parece poner a Boeing al menos cuatro años detrás de su cronograma de aceleración en la línea de ensanblaje del 737 MAX.

De acuerdo con medios electrónicos, en virtud de un memorando dado a conocer el pasado 6 de febrero, Spirit acordó entregar 216 fuselajes del 737 MAX para este año. El nuevo acuerdo reemplaza el pasado firmado entre ambas compañías Spirit con Boeing en abril del año pasado, a través del cual tenía la intención de continuar entregando 52 fuselajes por mes, a pesar del recorte de producción de Boeing a 42.
Pero el nuevo convenio, que depende en gran medida del regreso al servicio de MAX, también se ha dejado ver que Spirit «no espera» regresar a la tasa de 52 por mes hasta finales de 2022.
Esto sugiere que la recuperación al plan de 57 por mes, originalmente previsto para 2019, probablemente se retrasará hasta finales de 2023 o posterior.

Spirit había experimentado una transición crucial a la producción del MAX en 2018, elevando la tasa mensual a 52 y al mismo tiempo haciendo frente a un diseño que, según dice, es un 35% diferente de los 737NG construidos en las mismas líneas de montaje del fuselaje.
Spirit ya había experimentado un aumentó en la construcción de las cabinas en 2018 pasando de 532 en 2017 a 605 en ese año.
Según el nuevo acuerdo de producción, Boeing pagará $225 millones de dólares a Spirit en el primer trimestre de este año, incluidos $155 millones de dólares como pago anticipado incremental por costos y entregas de fuselaje en los próximos dos años. También extiende los plazos de reembolso acordados previamente por los anticipos, así como los términos de los precios por tres años.
