NASA busca marcar una diferencia en el diseño de aviones comerciales

A principios de este año, la NASA decidió retomar el interés por su proyecto X-Plane y revivir esta división para que los vuelos comerciales sean más limpios, silenciosos, e incluso más rápidos. Estos podrían comenzar a volar en algún momento alrededor del año 2020.

Durante la década pasada, la NASA y sus socios han estudiado el rendimiento y los beneficios de la configuración de un cuerpo híbrido usando computadoras, túneles de viento y las pruebas de vuelo no tripulados, también la subescala, poniendo a prueba el mayor número de tecnologías avanzadas.

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Las demostraciones incluyen avances en materiales compuestos ligeros que son necesarios para crear estructuras de aviones revolucionarios. También probaron un diseño distinto de los motores para mejorar la propulsión y reducir el ruido producido por los motores a reacción, así como para reducir el ruido en los flaps de las alas y el tren de aterrizaje.

Una versión de estos aviones es el de fuselaje del ala híbrida o fuselaje integrado (blended wing body BWB) el cual tiene motores turbofan en la parte superior de la parte trasera, flanqueado por dos colas verticales por proteger a la gente sobre el terreno del ruido del motor. Un fuselaje totalmente integrado no se ve como un avión convencional, en lugar del diseño del tubo y el ala de costumbre tiene una forma más parecida a un triángulo donde las alas se fusionaron en el cuerpo. No tiene cola y sin embargo vuela la misma velocidad que los aviones de transporte comercial.

Un modelo a escala de 6% de un Boeing BWB está siendo probado durante seis semanas en el túnel del Centro de Investigación Langley de la NASA en Hampton, Virginia.

Los investigadores predicen que la tecnología de los X-Plane podría ahorrar a la industria aérea US$ 255 mil millones  durante los primeros 25 años de operación.