Greenpeace presentará recurso legal para detener las ayudas económicas estatales a KLM

El grupo ambiental Greenpeace lanzará un desafío legal para bloquear el apoyo de rescate planeado por el gobierno holandés por €3.4 mil millones ($4 mil millones de dólares) para la aerolínea nacional KLM, argumentando que las condiciones ecológicas vinculadas al mismo no son lo suficientemente fuertes.

La medida subraya el debate entre los intereses económicos y ambientales en torno a los viajes aéreos, particularmente en Europa, y se produce a pesar de que el gobierno condicionó la ayuda estatal a varios compromisos de KLM para reducir el impacto de los vuelos.

A finales de junio, el gobierno holandés aprobó el apoyo estatal en forma de garantías y préstamos, destinados a sostener a la aerolínea a través de la crisis por coronavirus que ha diezmado los viajes aéreos.

Al igual que el respaldo del gobierno francés a la aerolínea hermana de KLM, AIr France, la ayuda incluyó condiciones ambientales, incluida una reducción en el número de vuelos nocturnos y “una contribución activa a la sostenibilidad”.

Pero Greenpeace Holanda ha notificado formalmente hoy al gobierno holandés que planea acudir a los tribunales para obligar al gabinete a retirar la ayuda estatal a KLM porque faltan las condiciones climáticas.

“El gabinete no está logrando acuerdos firmes con KLM sobre el control de la contaminación. Queremos salir de esta crisis de una manera verde y justa. Este subsidio de miles de millones de dólares para el principal contaminador KLM está en desacuerdo con esto”, dice Dewi Zloch, experto en clima y energía de Greenpeace.

Greenpeace dice que quiere que el gobierno imponga un número máximo de megatoneladas de emisiones de CO2 a KLM cada año. 

«Eso tiene que disminuir año con año, de modo que el principal contaminante emita menos con el tiempo. Esto no funcionará con la llamada sostenibilidad de la aviación, porque va demasiado lento», señala Zloch.

Zloch argumenta, por tanto, que el número de vuelos tendrá que reducirse considerablemente. 

“Empezando por la cancelación de vuelos de corta distancia por debajo de los mil kilómetros. Porque realmente no es necesario volar varios aviones a Bruselas o París todos los días”, finalizó Dewi Zloch, experto en clima y energía de Greenpeace.