En exclusiva para EnElAire, en el evento organizado por Boeing en las instalaciones de Boeing en Seattle, Washington, con medios y especialistas internacionales en aviación, Mark Jenks, vicepresidente y director general del programa 737 y la fabrica de Renton, habló sobre estado actual del programa 737 MAX a raíz de los accidentes en 2018 y 2019, el enfoque que ha tomado la fábrica en el programa y los planes a futuro que tienen preparados para la próxima puesta en servicio de la aeronave.

Después de que la FAA, autoridades internacionales y el propio fabricante emitieran la orden de poner en tierra el 737 MAX el pasado mes de marzo, los directivos de la empresa tomaron la decisión de bajar el volumen de producción de la aeronave de 49 aviones en promedio mensual a 42, con el objetivo de controlar de mejor manera la logística de construcción mientras los trabajos de actualización y recertificación se llevaban a cabo.
Con el propósito de conservar los aviones en estado optimo una vez salidos de la línea de ensamblaje en la fabrica de en Renton, Washington, Boeing realiza vuelos ferrys a Puget Sound, Moses Lake en el mismo estado y San Antonio para almacenar los aviones hasta su entrega.

Mark Jenks compartió que, como parte de la estrategia en la cadena de producción para el regreso de la aeronave al servicio, han realizado cambios y actualizaciones necesarias en las instalaciones para aumentar el volumen de producción del MAX y poder recuperar el tiempo en las entregas a los diferentes operadores.
“Una vez que Boeing 737 MAX reciba la certificación y aprobación para regresar nuevamente a servicio, aumentaremos el volumen de producción a 47 aeronaves por mes y gradualmente esperamos llegar a 57” dijo el vicepresidente y director general del programa 737 Mark Jenks.
Jenks dijo de igual manera que, de acurdo a la nueva estrategia para reforzar la cultura de trabajo enfocada en la seguridad que el director general de la compañía Dennis Muilenburg ha puesto en marcha, los equipos de ensamblaje del 737 MAX se encuentran enfocados en atacar y mitigar los riesgos de seguridad y calidad en el proceso de producción del avión.

“Nuestros equipos en Renton se encuentran actualmente enfocados en fortalecer los procesos de calidad y seguridad a lo largo del proceso de construcción de la aeronave con el objetivo de estabilizar los sistemas en la línea de producción” señaló Jenks.
Así mismo resaltó la inversión que el constructor americano ha realizado en temas de herramientas digitales, preparación de los equipos y en especial en la reorganización del diseño de la fábrica para crecer y mejorar los procesos de fabricación.
Sobre el plan que tienen para regresar al 737 MAX a servicio, Jenks explicó que actualmente equipos especializados se encuentran en los distintos lugares donde tienen almacenados los 737 MAX para cuidar y dar mantenimiento regular de tal manera se mantengan en optimas condiciones los equipos en tierra.

También indicó que, al momento de reanudar la entregar con sus clientes, volarán todos los aviones a sus instalaciones en Seattle y Everett para que puedan ser inspeccionados y entregados en el Centro de Entregas de Boeing. El plan de estregas está pensado para combinar aviones almacenados y aquellos que vayan saliendo de la línea de ensamblaje.
“Hemos puesto en sitio la infraestructura necesaria como camiones de combustible, removedores de nieve y hielo y equipo para brindar soporte a la operación durante todas las entregas a nuestros clientes para facilitar los procesos y tiempos una vez que el avión vuelva a servicio” explicó el director general de la fabrica de Renton, Mark Jenks.
Finalmente, sobre el futuro del programa, Jenks habló en exclusiva por primera vez a los presentes, acerca de los planes que la compañía tiene para el 737 MAX.

Sobre el MAX 10, indicó que la aeronave salió el pasado 22 de noviembre de la cámara de pintura y se espera que su primer vuelo se realice el siguiente año una vez regrese al servicio la aeronave.
Acerca del MAX 7 y al MAX 8 de Alta Capacidad, indicó que las pruebas de vuelo para ambos modelos se han completado, y las certificaciones correspondientes dependerán de la aprobación del software que las autoridades den al MAX en los próximos meses.

“Actualmente tenemos pedidos por 4,500 aviones. Trabajamos para entregar un producto que satisfaga las necesidades de nuestros clientes, pero sobretodo para ganar nuevamente la confianza de los pasajeros que diariamente vuelan en uno de nuestros aviones. El MAX será sin duda el avión más seguro jamás fabricado” finalizó Mark Jenks.
