Por César Oznaya; fotografías por José Manuel Garrido y César Oznaya
El día de hoy, el equipo de EnElAire tuvo la oportunidad y el honor de participar en el desfile militar del 16 de septiembre del 2015.
Contrario a lo que la mayoría de los mexicanos hace dicho día, la Fuerza Aérea Mexicana tiene entre sus manos uno de los eventos más importantes: El Desfile Aéreo conmemorando el 205 aniversario del inicio de la lucha por la Independencia de México
Durante la edición del día de hoy, la FAM además celebró el Centenario de su fundación (1915-2015) lo que hizo que esta parada aérea tuviera mayor relevancia.
Las labores para que este evento saliera de la mejor manera comenzaron hace varios días con ensayos y la planeación de tan grande y compleja logística. EnElAire fue testigo de ello al llegar a las 6 de la mañana a las instalaciones de la Base Aérea Militar número 1 de Santa Lucía en el Estado de México, donde se nos guío hasta el auditorio de la Escuela Militar de Tropas Especializadas de la Fuerza Aérea (EMTEFA) donde se daría el “briefing” previo al despegue de las aeronaves de la FAM.
Vaya sorpresa que nos llevamos al entrar al recinto, donde de primera instancia, pensamos que se nos darían las instrucciones básicas de seguridad a bordo de la aeronave y nos encontramos con un auditorio ocupado por pilotos aviadores de la Fuerza Aérea Mexicana. Aproximadamente 340 pilotos, ocupaban todas las butacas del edificio, 340 pilotos que tripularían las 149 aeronaves que participarían en el Desfile Militar.
Durante este briefing se tocaron los temas de meteorología que pronosticaba visibilidad de 4 a 6 millas, cielos nublados con techos bajos, viento calma y precipitaciones en la tarde, se repasaron los tiempos de abordaje, encendido de motores y despegues, las maniobras que realizaría cada aeronave, altitudes, rumbos y patrones de espera a volar, los aeropuertos alternos en caso de emergencia o que las condiciones meteorológicas se complicaran. En todo momento, el personal de vuelo de la Fuerza Aérea Mexicana mostró su profesionalismo y preparación para hacer de este, un desfile aéreo que quedara en el recuerdo de los mexicanos.
Una vez concluido el briefing, se nos realizó un pequeño examen médico para verificar que pudiéramos abordar las aeronaves y volar en ellas, con el objetivo de evitar y de no presentar ninguna urgencia o emergencia médica en pleno vuelo.
Posteriormente, nos desplazamos al comedor de la BAM #1 donde tomamos un ligero desayuno para el vuelo que nos esperaba.
Una vez en la plataforma del Escuadrón Aéreo 101 se nos asignó la aeronave en la que volaríamos, en nuestro caso, un par de helicópteros EC-725 Cougar, matrículas 1004 y 1006 de la Fuerza Aérea Mexicana, mismas que ya nos estaban esperando con tripulación lista para despegar y conmemorar en el cielo el inicio de la lucha de Independencia Mexicana.
En punto de las 10:10 am se arrancaron motores y segundos después iniciábamos el rodaje, nosotros en segundo lugar, detrás del líder de la formación. Escasos 15 minutos después, habríamos dejado el suelo y comenzábamos a surcar el cielo en una aeronave que pesaba aproximadamente 18,200 libras.
Al momento de levantarnos, el resto de los helicópteros que estaban detrás de nosotros hicieron una formación, la cual conservarían por el resto del vuelo. Conforme a lo establecido previamente, nos dirigimos hacia la Ciudad de México, un trayecto que toma aproximadamente 10 minutos desde Santa Lucía. Ya sobre la Ciudad, comenzamos patrones de espera sobre las zonas de Aragón, La Villa, Autódromo, Cerro de la Estrella, Estadio Azteca, San Jerónimo, Universidad y Polanco antes de hacer nuestros respectivos pases sobre el Zócalo de la capital mexicana ante la mirada de cientos de miles de personas que disfrutaban de un desfile tanto en la tierra como en el aire.
Desafortunadamente las condiciones meteorológicas no fueron las óptimas y las aeronaves de ala fija como los CASA 295, C-27J Spartan, entre otros, no pudieron desfilar conforme a lo planeado.
Siendo las aeronaves de ala rotativa como los EC725 Cougar, UH-60 Blackhawk, Bell 206 y 212 y Mil Mi-17 las que tuvieron mayor presencia en el evento.

Nos mantuvimos por aproximadamente 2 horas EnElAire, tiempo en el que volamos en varias ocasiones por prácticamente toda la Ciudad de México a una velocidad promedio de 80 nudos y a una altitud de 8000 pies.
Poder participar en este tipo de operaciones militares, como lo es un vuelo en formación de la Fuerza Aérea Mexicana y más, conmemorando el Centenario de dicha institución es algo sorprendente que deja atónitos a propios y extraños al poder ver aeronaves tan grandes y pesadas como lo son los Cougar o Blackhawk volar y maniobrar cuando se encuentran tan juntas las unas de las otras. Es increíble y digno de respetar y admirar la pasión, capacidad, pericia y facilidad que tienen los pilotos para desempeñar este tipo de tareas.
Así como a nosotros a bordo nos sorprendía, en tierra, desde arriba, se podía observar a familias en sus azoteas o en la calle dejando lo que estaban haciendo para levantar la mirada y por unos minutos gozar de lo que la Fuerza Aérea Mexicana es y a lo que se dedica por y para México, como lo es, salvaguardar el espacio aéreo nacional.
Tras un quinto y último pase sobre el Zócalo de la Ciudad de México, la formación de Ala Rotativa en la que viajábamos se dirigió de vuelta a la Base Aérea Militar 1 de Santa Lucia. Durante el descenso, se rompió la formación y se alineó una aeronave detrás de otra, preparándose para aterrizar juntas en la pista 22 de la Base.
Al finalizar el vuelo y desembarcar de los helicópteros, pudimos ver juntos a todos los pilotos de ala fija que participaron en el desfile militar, personas que con humildad y sencillez se ofrecían a platicar con nosotros y aclarar cualquier duda o mostrarnos más a fondo su aeronave.
EnElAire reconoce nuevamente y agradece a todos y cada uno de los integrantes de la Fuerza Aérea Mexicana y Secretaría de la Defensa Nacional quienes velan por la seguridad de México, nuestro país, que a pesar de los malos o buenos momentos que atraviesa, ellos continúan sin descanso en su misión de vigilar el espacio aéreo mexicano.
¡Muchas gracias y felicidades por su primer Centenario!



















