Delta Air Lines y la compañía aérea chilena LATAM Airlines Group, han solicitado al Departamento de Transporte (DOT) de los Estados Unidos una aprobación general para operar rutas de código compartido dentro de las redes de ambas empresas.
El acuerdo de código compartido, firmado por las aerolíneas el 25 de mayo de este año, busca que las compañías operen vuelos bajo la identificación de cada uno entre, dentro y más allá de los Estados Unidos y Chile. El acuerdo también cubre vuelos operados por las filiales regionales estadounidenses de Delta Connection, SkyWest Airlines, Republic Airways y Endeavour Air.

«Estos nuevos servicios de código compartido crearán beneficios sustanciales para los pasajeros que viajan entre los Estados Unidos y Chile, y permitirán a Delta y LATAM Airlines ofrecer una experiencia más integrada para los clientes así como comercializar sus servicios de manera más efectiva», escriben las aerolíneas en su presentación al DOT el pasado 05 de junio.
El acuerdo propuesto «permitirá a Delta y LATAM Airlines proporcionar valiosos servicios de código compartido de entre Estados Unidos, Chile y de terceros países que mejorarán la competencia de las aerolíneas en rutas internacionales en beneficio de los pasajeros y los transportistas, y expandirán las redes de Delta y LATAM Airlines», señalan ambos operadores.

En septiembre pasado, luego de la decisión de un tribunal chileno de negarle a American Airlines la creación de una empresa conjunta propuesta con LATAM, Delta intervino para invertir $1.9 mil millones de dólares para hacerse del 20% de la aerolínea latinoamericana. La transacción concluyó a fines de 2019.
Pero a medida que la pandemia de coronavirus se ha apoderado de la industria de viajes a principios de este año, LATAM se vio obligada a solicitar protección por bancarrota ante el Tribunal de Quiebras de la unión americana en el Distrito Sur de Nueva York el pasado 26 de mayo. En su presentación, la aerolínea citó problemas de liquidez y dijo que la protección por bancarrota lo ayudaría a «transformar su negocio» mientras espera la recuperación.

El mismo día, Delta, con sede en Atlanta, reafirmó su apoyo a LATAM, diciendo que sigue «totalmente comprometido» con la empresa.
En semanas pasadas, la Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA) ha dicho que los gobiernos sudamericanos no han sido tan comunicativos con la asistencia financiera a las aerolíneas como los gobiernos de otras regiones. Como resultado, algunos operadores latinoamericanos se han enfrentado a una restricción de efectivo particularmente aguda, lo que ha obstaculizado su capacidad para superar la recesión.

De acuerdo con documentos judiciales de LATAM, el transportista se encuentra en una situación complicada financieramente hablando bajo una pesada carga de arrendamientos, y sin ingresos de los clientes que viajan, la compañía ha tenido dificultades para pagar las facturas a los proveedores.
