De Base Militar Santa Lucía a Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles.

Por: Roberto Smith

En esta ocasión tuvimos la oportunidad de asistir a una visita guiada por las obras del que será el Aeropuerto Internacional Gral. Felipe Ángeles (AIFA) en donde actualmente se ubica la base militar de Santa Lucía. Fue una visita bastante enriquecedora que a decir verdad eliminó muchos de los tabúes que tenia en mi mente.

Comenzando el día, con un muy caluroso recibimiento por parte del agrupamiento de ingenieros militares de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), se nos recibió con un delicioso desayuno en el cual cada mesa fue acompañada por uno de los generales de los 17 distintos frentes que conforman el plan de desarrollo y construcción del futuro aeropuerto. En mi caso, me tocó la suerte de compartir la mesa con el General Cázares quien durante el desayuno se enfocó en aclarar todas las dudas que tuviéramos los ahí presentes.

Este fue el primer contacto que tuve y para ser honesto me asombró la forma en la que abordó los diversos temas expuestos ya que dejó en evidencia su excelente preparación y conocimiento de todo lo que en este proyecto acontece. Posteriormente, nos dieron una presentación multimedia bastante bien desarrollada. En esta presentación, desfilaron todos los Generales Ingenieros a cargo de los frentes de trabajo involucrados en la construcción de los distintos edificios que conformará el AIFA. Se tomaron el tiempo para desglosar su proyecto a detalle para nuestro perfecto entendimiento; una vez concluido esto nos montamos en las unidades móviles militares para la visita de campo.

Lo bueno:

El AIFA, al estar en las manos de la SEDENA, que si bien sabemos es un proyecto blindado y por lo mismo carecerá de tintes de corrupción. La SEDENA esta abierta al dialogo con las distintos operadores aéreos para satisfacer las necesidades del transporte de pasajeros y de carga. La instancia adoptó este proyecto como propio, pues lo que muchas veces dejaron claro, están siguiendo un protocolo de construcción de un recinto de grado militar por lo cual lo manejan como tema de seguridad nacional.

Es evidente la seriedad con la que la SEDENA esta manejando el proyecto y en repetidas ocasiones y de diversos generales escuche la frase “no hay manera de fallar”. Se esta desmantelando aquello que es posible reutilizar del NAIM, optimizando así los costos de construcción. El AIFA contempla la incorporación de un sistema de navegación PBN, además las pistas tendrán un longitud de 4.5km con una anchura de 45 metros, suficiente para poder recibir un Airbus A350-900 o mayores. La segunda pista tendrá una longitud de 3.2km y tendrán una distancia de separación de 1.6km, contemplando una tercera que será de uso militar.

La torre de control tendrá una altura de 88m de alto, misma que permitirá una visibilidad de más de 2 km. El edificio terminal, en su área de Check-In, contará con 86 quioscos de autoservicio, 100 mostradores convencionales, 20 mostradores Drop-off y un grupo para futuro crecimiento en una superficie de 5,410 m2. El edificio terminal contará con 22 bandas de seguridad con rayos X y 6 bandas de seguridad adicionales para futuro crecimiento, esto en una superficie de 4,740m2.

La sala de última espera tendrá una superficie de 29,100m2 contando con 5,087 asientos. Reclamo de equipaje estará en una superficie de 13,015m2 en su primera fase que contempla 3 carruseles para reclamo de equipaje nacional, 4 para reclamo de equipaje internacional y 4 adicionales para futuro crecimiento.

El edificio de estacionamiento será de 6 niveles que incluirán zonas de aparcamiento de corta estancia en la parte inferior y larga estancia en la parte superior. Para su primera fase se contempla un total de 3,900 cajones de estacionamiento y en su fase final albergaría un total de hasta 15 mil cajones, además de un estacionamiento para empleados muy próximo a la terminal con poco má

s de 600 cajones. Ambas terminales serán conectadas por una plaza comercial.

Lo malo:

Existen obstáculos que podrían poner en riesgo la fecha de entrega de la obra ya que, debido a la dimensión de la misma, es necesario expandir el terreno abarcando propiedad privada, en su mayoría los ejidatarios locales han aceptado vender sus terrenos, sin embargo, hay un grupo de tres que se rehúsan a dejar sus tierras. La SEDENA esta negociando en algunos casos y en otros haciendo uso de los recursos legales necesarios.

La terminal de carga no esta contemplada para entrar en operación para marzo del 2022, ya que aun no se tiene claro un diseño que cumpla con todas las necesidades de los operadores de carga, para lo que la SEDENA está invitando a los potenciales usuarios con el fin de poder tener una idea más clara de lo que necesitan.

Las vías de comunicación como autopistas, carreteras, tren sub-urbano, etc. están diseñadas y planeadas, sin embargo aun no se tiene certeza de quién, cómo y cuándo serán construidas. Para la continuidad del proyecto durante los próximos meses, son necesarios 40 mil millones de pesos, sin embargo hasta el momento solo se han liberado 5 mil millones de pesos, lo cual tiene un poco nerviosos a los ingenieros constructores.

El aeropuerto sí está bastante lejos, por lo cual es primordial contar con vías de comunicación eficientes y económicas, de lo contrario, esto comprometerá la supervivencia del proyecto después de construido. La base militar era un complejo habitacional militar, bastante tranquilo en medio de un área boscosa y libre de contaminación.

Los Rumores:

En su primera fase se contempla que Interjet y Viva Aerobus, serían los operadores que estrenarían el AIFA. Aeromexico se mostró interesado, sin embargo exploró la posibilidad de tener una terminal exclusiva para su operación, lo cual no es viable durante la primera fase.

Sí bien es cierto, esta obra no es tan maravillosa como lo que prometía ser el NAIM, pero la SEDENA está haciendo un muy buen trabajo, están comprometidos con entregar un proyecto exitoso con mucho futuro, salvaguardando los recursos de todos los mexicanos, manteniendo un enfoque de calidad, eficiencia y austeridad sin dejar a un lado cierto grado de opulencia que todo aeropuerto internacional merece.

Mantienen el proyecto blindado para así evitar contratiempos, no permiten la intromisión de terceros ya sea del sector privado o público, procurando así la esterilidad del proyecto y sobre todo la protección de los recursos públicos, lo cual no quiere decir que no permiten la participación de empresas privadas pero si son muy cautelosos en la elección de las mismas.

Ya por último, los ingenieros militares mencionaron que el presidente les dio una única instrucción, que fue “construir un aeropuerto funcional, austero, vistoso y en el menor tiempo posible” y desde entonces la obra esta en total control de la SEDENA, y me lleno la boca de decir que… ¡Están haciendo un excelente trabajo!