IndiGo, catalogada como la aerolínea doméstica de India con cerca del 65 % del mercado interno, canceló más de 2,000 vuelos en una semana tras dificultades para adaptarse a las nuevas normas de descanso obligatorio para pilotos. Esta situación sumó caos en aeropuertos, afectando a decenas de miles de pasajeros, muchos de los cuales quedaron varados.
De acuerdo con información publicada, el origen de la crisis está en las recientes regulaciones de la Directorate General of Civil Aviation (DGCA) que aumentaron los períodos mínimos de descanso para tripulaciones, redujeron la cantidad de vuelos nocturnos permitidos por piloto y limitaron las horas de vuelo. Aunque las normas se anunciaron con suficiente antelación, IndiGo —que mantenía una plantilla ajustada — no reforzó su dotación de tripulación ni ajustó su programación para cumplirlas, lo que derivó en la falta de pilotos disponibles para operar vuelos.

Medios destacaron que el impacto fue inmediato. El promedio de puntualidad, una de las grandes ventajas históricas de IndiGo, cayó dramáticamente de cerca de 91.4 % en julio a apenas 3.7 % durante la crisis. Además, la turbulencia financiera provocó ya reembolsos por decenas de millones de dólares, mientras la reputación de la aerolínea se ve seriamente dañada.
Expertos coincidieron en que la crisis expone la necesidad urgente de reformas regulatorias que fomenten mayor competencia, faciliten la entrada de nuevas aerolíneas, reduzcan costos estructurales (combustible, tasas aeroportuarias) y distribuyan los riesgos en un mercado que hoy depende demasiado de unos cuantos actores.




