Un cohete no tripulado «New Glenn» de Blue Origin explotó el pasado 28 de mayo durante una prueba en tierra realizada en una plataforma de lanzamiento en Florida, en lo que representa un nuevo revés para la compañía espacial fundada por Jeff Bezos.
El incidente ocurrió durante una prueba estática de encendido, conocida como hot-fire test, en la que los motores del cohete son activados mientras el vehículo permanece sujeto a la plataforma. Imágenes difundidas por NASA Spaceflight mostraron al New Glenn encendiéndose en la plataforma antes de quedar envuelto en una gran bola de fuego, con una columna de llamas y humo elevándose sobre Cabo Cañaveral.
Blue Origin preparaba el cohete para su cuarta misión, en la que estaba previsto colocar en órbita baja terrestre 48 satélites Amazon Leo, parte del proyecto de conectividad satelital con el que Amazon busca competir en el mercado de internet de banda ancha desde el espacio. Sin embargo, los satélites no se encontraban integrados al cohete al momento del incidente.
La compañía confirmó que experimentó una “anomalía” durante la prueba y señaló que ya trabaja para determinar la causa raíz del evento. Jeff Bezos, fundador de Blue Origin, calificó el día como “muy difícil”, pero aseguró que la empresa reconstruirá lo que sea necesario para volver a volar.
El accidente representa un golpe importante para el programa New Glenn, un lanzador pesado parcialmente reutilizable que Blue Origin considera clave para competir en el mercado de lanzamientos orbitales, así como para cumplir futuras misiones comerciales, gubernamentales y lunares.
El New Glenn también forma parte de los planes de la NASA para el programa Artemis, en el que Blue Origin participa con arquitectura destinada al transporte de carga, módulos lunares y apoyo a futuras misiones sobre la superficie de la Luna. El incidente ocurre apenas días después de que la NASA otorgara a Blue Origin un contrato por $188 millones de dólares para apoyar el aterrizaje de vehículos exploradores en la superficie lunar.
Jared Isaacman, administrador de la NASA, señaló que la agencia trabajará junto con Blue Origin para apoyar la investigación del incidente y evaluar posibles impactos en los programas Artemis y Moon Base.
“El vuelo espacial no perdona, y desarrollar una nueva capacidad de lanzamiento pesado es extraordinariamente difícil”, indicó Jared Isaacman.
Hasta el momento, no se han reportado personas lesionadas. Autoridades espaciales y de seguridad deberán evaluar los daños en la infraestructura de lanzamiento, así como los posibles efectos en el calendario de futuras misiones de New Glenn.
El incidente llega en un momento clave para la competencia espacial privada, donde Blue Origin busca reducir la distancia frente a SpaceX, empresa que lleva años de ventaja operativa con sus cohetes Falcon y que recientemente realizó una prueba mayormente exitosa de su sistema Starship.
Para Blue Origin, la prioridad inmediata será completar la investigación técnica, reparar la infraestructura afectada y demostrar que el New Glenn puede retomar operaciones de forma segura, especialmente en un entorno donde la confiabilidad, la cadencia de lanzamiento y la capacidad de carga son factores determinantes para competir en el mercado espacial comercial y gubernamental.
