*Con información de AFP
Científicos del MIT (Massachussets Institute of Technology) de Estados Unidos lograron hacer volar una pequeña aeronave no tripulada haciendo uso de propulsión de viento iónico.
Este tipo de propulsión utiliza un campo eléctrico para acelerar los iones que entran en contacto con el aire y crean un «viento» que hace avanzar el avión.
Al no tener piezas móviles ni utilizar un motor de combustión, esta pequeña aeronave es silenciosa y no emite gases contaminantes.
El prototipo experimental, presentado el miércoles en Nature, es un dron compuesto de un ala que sostiene un dispositivo de propulsión conectado a una batería de alta tensión que produce viento iónico.
El avión, cuya envergadura es de aproximadamente 5 metros, pesa 2.45 kilogramos. Logró recorrer una distancia de 55 metros a una velocidad de 4,8 metros por segundo, en una serie de ensayos en el interior de un gimnasio en Estados Unidos.

«Se trata del primer vuelo de un avión que utiliza propulsión electroaerodinámica«, destacó Steven Barrett, del departamento de aeronáutica del MIT.
«El futuro de la aviación no debería basarse en cosas como hélices y turbinas. Debería parecer más bien a Star Trek, con una especie de destello azul y algo que planea en el aire», dijo.
El viento iónico se conoce desde hace casi 100 años. «La propulsión iónica fue ensayada hace tiempo, pero se abandonó en los años 1960 ya que se constató que era poco eficaz a baja velocidad», señaló Franck Plouraboué, investigador del Centro Nacional de Investigación Científica francés (CNRS) en la Universidad de Toulouse (Francia), autor de un comentario sobre el estudio publicado en Nature.
El equipo de investigadores juntó «conocimientos recientes (optimización multicriterios, generador de alta tensión compacto) complementarios y de punta para alcanzar un nuevo objetivo: hacer volar de manera autónoma un dron con esa propulsión«, agrega el investigador calificando la etapa como un «éxito histórico».
«Es recién el comienzo, pero el equipo del MIT logró algo que creíamos que no era posible, acelerando el gas ionizado para popular un avión», se entusiasmó el ingeniero aeronáutico Guy Gratton, profesor de la Universidad de Cranfield (Reino Unido), que no participó en el estudio.
