Por Raúl Valencia
La suspensión repentina de operaciones de Magnicharters durante dos semanas dejó a cientos de pasajeros sin volar, pero sobre todo, sin información clara.
Más allá del impacto operativo y al pasajero, el caso expone una falla crítica: la ausencia de comunicación directa, oportuna y útil hacia este en momentos de disrupción.
En la aviación, las interrupciones ocurren. Lo que define la experiencia no es la cancelación en sí, sino cómo se comunica y qué alternativas se ofrecen desde el primer momento.
El error más común: delegar la solución al pasajero
En muchos casos —y este no fue la excepción— la respuesta inicial de la aerolínea se limita a algo como “Comunícate a nuestro call center” o “Contacta a nuestro servicio al cliente”. Esto no es comunicación efectiva, es trasladar el problema al pasajero.
Porque en un contexto de crisis las líneas telefónicas se saturan, los tiempos de espera se disparan y la información es inconsistente. Y así, el usuario queda atrapado en un ciclo de frustración.

Comunicación útil: anticipar, no reaccionar
Una estrategia adecuada no espera a que el pasajero pregunte qué hacer. Se lo dice desde el inicio.
Ante una cancelación masiva, la comunicación debe incluir de forma explícita:
- Opciones disponibles: reembolso, cambio de fecha, reubicación
- Condiciones claras: sin penalización, vigencia, restricciones
- Pasos concretos: cómo solicitar cada opción, en qué canal y en qué orden
- Tiempos estimados: cuánto tardará cada proceso
Esto no solo reduce la incertidumbre, también disminuye la saturación de los canales de atención.
Lo que exige la ley… y no siempre se comunica
En México, las aerolíneas tienen obligaciones claras frente a cancelaciones y demoras. Sin embargo, pocas veces las comunican de forma directa.
Toda aerolínea debería informar, desde el primer comunicado:
- Derecho a reembolso o transporte sustituto
- Compensaciones aplicables según el caso
- Políticas de atención en retrasos prolongados
- Procedimientos para presentar reclamaciones
Y, sobre todo, hacerlo con respaldo documental. No basta con mencionarlo, es necesario compartirlo, en este caso, el Anexo Único – Formato de presentación de las políticas de compensación.
Transparencia documentada: la pieza que falta
Una práctica poco común —pero fundamental— es incluir en la comunicación:
- Enlaces directos a políticas de compensación
- Extractos claros de los términos y condiciones aplicables
- Documentos que expliquen, en lenguaje sencillo, los derechos del pasajero
Esto cumple dos funciones clave:
- Empodera al usuario. Le permite tomar decisiones informadas sin depender de un call center.
- Protege a la aerolínea. Reduce ambigüedades y posibles conflictos posteriores.
En el caso de Magnicharters, esta capa de comunicación prácticamente no existió, lo que amplificó la percepción de desorden y falta de control.

Alternativas claras = menos crisis
Cuando las opciones están bien comunicadas desde el inicio, el comportamiento del pasajero cambia:
- Toma decisiones más rápido
- Reduce su nivel de ansiedad
- Evita saturar canales de contacto
- Percibe mayor control por parte de la aerolínea
En otras palabras, una buena comunicación también es una herramienta operativa.
El rol de la autoridad y el pasajero informado
Ante la falta de claridad, organismos como la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) se vuelven clave. Pero idealmente, el pasajero no debería depender de una autoridad para entender sus derechos.
Una comunicación bien diseñada debería permitirle saber qué le corresponde, cómo solicitarlo y en qué tiempos esperar respuesta sin fricción alguna.
Una lección para la industria
El caso deja una conclusión clara: poner un teléfono no es comunicar. Comunicar es decirle al pasajero qué puede hacer, cómo hacerlo y qué le corresponde.
En una crisis, la aerolínea no solo gestiona vuelos, gestiona decisiones. Y cuando no guía esas decisiones desde el inicio, pierde el control de la experiencia… y de la confianza.
Porque al final, el pasajero puede aceptar una cancelación, lo que no acepta es tener que descubrir por su cuenta cómo resolverla.
