Tras una escalada del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, el transporte aéreo global ha experimentado una suspensión masiva de vuelos y cancelaciones generalizadas, afectando tanto a aerolíneas de Medio Oriente como a compañías internacionales que operan rutas hacia y desde la región.
La ola de interrupciones comenzó después de que varios países cerraran total o parcialmente su espacio aéreo como medida de seguridad, en respuesta a los ataques y represalias en la región. Esta situación llevó al cierre de centros aeroportuarios clave como los de Dubái, Abu Dhabi y Doha, lo que a su vez obligó a retrasar o cancelar miles de vuelos programados.
Los rastreadores de tráfico aéreo y plataformas especializadas han reportado que las cancelaciones de vuelos se cuentan en varios miles, afectando conexiones entre Europa, Asia, África y América. Muchas rutas que generalmente cruzan el Golfo Pérsico o utilizan hubs del Medio Oriente han sido suspendidas como consecuencia del cierre de espacios aéreos de países como Irán, Irak, Kuwait, los Emiratos Árabes Unidos y Qatar.
Aeropuertos en lugares tan distantes como Delhi, Chennai, Mumbai y Europa también han sufrido cancelaciones y desvíos al verse afectadas las rutas que dependen del paso aéreo sobre el Medio Oriente. Transportistas de diversas regiones han emitido advertencias de viaje, reembolsos o cambios de itinerario para los pasajeros afectados mientras continúa la monitorización de la situación por parte de autoridades de aviación y gobiernos.
