La aeronave presidencial Air Force One regresó de manera preventiva a la Base Conjunta Andrews la noche del martes 20 de enero, luego de que la tripulación detectara una indicación eléctrica durante el ascenso inicial.
El vuelo, que transportaba al presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, con destino al Foro Económico Mundial de Davos, había despegado de Andrews cuando se identificó la anomalía. De acuerdo con información proporcionada por la Secretaría de Prensa de la Casa Blanca, se trató de un evento menor que, conforme a los protocolos de seguridad establecidos, motivó la decisión de interrumpir el trayecto y regresar al aeropuerto de origen.
La aeronave permaneció aproximadamente una hora y veinte minutos en vuelo antes de aterrizar sin contratiempos alrededor de las 23:00 horas, tiempo local de Washington. No se reportaron afectaciones a la seguridad de los ocupantes ni daños adicionales en el avión.

Posteriormente, la Casa Blanca confirmó que el presidente reanudó su viaje hacia Suiza a bordo de un C-32, variante militar del Boeing 757-200, que también opera bajo la designación de Air Force One cuando transporta al mandatario.
El C-32 forma parte de la flota habitual de la Fuerza Aérea de Estados Unidos destinada al traslado presidencial y de altos funcionarios, y suele emplearse en misiones que requieren mayor flexibilidad operativa frente a aeronaves de mayor tamaño. El cambio de avión permitió dar continuidad al itinerario oficial sin mayores alteraciones.
