Por: José Suárez
El día de hoy, EnElAire asistió, como único medio mexicano, a una conferencia que se llevó a cabo en Charleston, Carolina del Sur, en la misma planta donde Boeing ensambla sus modelos 787. En un contexto donde la seguridad en la aviación es primordial, el Boeing 787 Dreamliner ha estado en el centro de un intenso escrutinio. Recientemente, han surgido preocupaciones sobre posibles hallazgos en el ensamblaje de las secciones del fuselaje del 787, lo cual podría comprometer la integridad estructural del avión después de miles de vuelos. La Administración Federal de Aviación (FAA) ha iniciado una investigación sobre estas afirmaciones, destacando la seriedad del asunto.
Sin embargo, en un esfuerzo por abordar estas preocupaciones y transparentar los procesos, Boeing ha llevado a cabo una presentación sobre la integridad estructural. La presentación estuvo a cargo de Steve Chisholm, Vicepresidente y Jefe de Ingeniería Funcional, y por Lisa Fahl, Vicepresidenta de Ingeniería para los Programas de Aviones, quienes discutieron en profundidad las medidas y protocolos actuales que aseguran la calidad del Boeing 787 y 777.

Como sabemos, hoy en día una aeronave es un conjunto de partes que se ensamblan; se unen las piezas que se hacen en muchas partes del mundo (incluido México) en un producto final que es el avión terminado. Aunque parecería fácil, el proceso de ensamblaje siempre presenta retos de ingeniería, pues un mal ensamblaje o dejar espacios muy grandes, o uniones mal puestas, incluso rebabas podrían desencadenar, entre otros problemas, fatiga del material. Boeing afirma que con la evolución de los procesos, de los aviones y, claro, de los materiales, la fatiga estructural ha disminuido, aunque son los mismos mantenimientos preventivos que lleva cada aeronave los que permiten que continúen en servicio durante toda su vida útil.

La presentación destacó los sistemas de ensamblaje y las prácticas de ingeniería utilizadas en la construcción de estas aeronaves. Los procesos como el ‘one-up assembly’, que incluye un montaje paso a paso de taladrado y fijación cumpliendo con requerimientos precisos, y el uso de ‘shims’ y ‘fit-up forces’ para asegurar un ensamble adecuado fueron explicados con detalles técnicos. Imaginen, por ejemplo, que la tolerancia de Boeing es de 0.005 pulgadas de espacio entre una pieza y otra, menos que un cabello humano.

Otra característica importante es el estrés al que se someten los materiales. Durante la presentación pudimos ver, por ejemplo, un péndulo que golpea las partes del avión con una fuerza de 10,000 libras, lo que nos permitió apreciar la fuerza y resistencia de los materiales ante estas situaciones.
Es importante destacar que los resultados de las pruebas de fatiga indican que los modelos 787 y 777 exhiben un rendimiento superior en términos de resistencia y durabilidad. Aún después de que se supieran las preocupaciones en el tema estructural, Boeing llevó a cabo exhaustivas pruebas y asegura que no se han identificado problemas de seguridad relacionados con la gestión de espacios en el fuselaje, y la empresa ha recomendado inspecciones detalladas de rutina como medida de precaución. Esto significa que los aviones Boeing 787 y 777 pueden volar de manera normal.

Algo importante es el factor humano: Boeing alienta a cada uno de sus empleados a comentar sus inquietudes y puntos de vista durante todos los procesos y asegura que cada una de estas sea atendida. Por último, quiero reiterar cómo la industria aérea se ha forjado desde el error; es decir, cada reporte y cada situación han hecho que los aviones sean aún mejores, al grado de tener la industria tan segura como lo es hoy en día. Si bien se ha mencionado acerca de los materiales de esta familia de aviones, también conocer cómo son sus procesos, sus pruebas y tolerancias, como usuario y piloto, me hace sentir seguro. Y aunque la aviación está en constante evolución, cada reporte y acontecimiento ha llevado a que no solo el avión sino que su proceso de manufactura y ensamble se modifique para hacerlos cada vez mejores, garantizando así que la seguridad estructural siga siendo una prioridad máxima en sus operaciones.
