Por: Humberto Lagunes
Hace muchos años, el hombre soñaba con conquistar los cielos, hoy sueña con conquistar el espacio. Cada vez que vemos un lanzamiento al espacio, nos maravillamos, pero al mismo tiempo nos preguntamos qué tan lejos estamos de que sea una realidad para una gran parte de la sociedad. En este blog, te platicaré donde estamos, y que se viene para las próximos años en relación con el turismo espacial.
Podemos remontar el turismo espacial al 2011, cuando el multimillonario Denis Tito pagó la asombrosa cantidad de 20 millones de dólares americanos para pasar una semana en la Estación Espacial Internacional. Desde entonces, el interés por parte de empresas como SpaceX, Blue Origin y Virgin Galantic no ha parado. Sin embargo, hasta el 2020 iniciaron despegues por parte de estas empresas, aunque han sido más que nada de pruebas y reservados a gente millonaria.
¿Cuándo será asequible?
Al estar la industria en sus primeros pasos, aún los costos de los pocos vuelos son sumamente altos. Pero este siempre sucede; ¿Sabes cuánto costaba el boleto del primer vuelo trasatlántico en términos de poder económico? ¡88,000 dólares americanos! Hoy un vuelo así podría costar menos 350.
En el caso de viajes al espacio, el pasado junio despegó el Galactic 1, donde tres pasajeros que pagaron alrededor de 225,000 dólares, mucho mejor que los 20 millones que pagó Denis 10 años atrás, ¿cierto?

Aunque ha bajado, sigue siendo incosteable para la mayoría de la gente, y la cantidad de vuelos por año es mínima. Entonces, antes de decir cuándo será asequible, es bueno preguntarnos, ¿por qué es tan caro? Desde mi punto de vista, son 3 cosas que deben suceder para que tú y yo podamos acceder a uno de estos vuelos.
Primero, el coste de operación y de contaminación es muy alto. Hasta que no haya un combustible más sostenible, y un procedimiento de vuelo que sea rápido, eficiente y barato, será difícil bajar el costo del tiquete. Más pasajeros significan más peso y por ende más combustible, un círculo vicioso que no puede parar a menos que encontremos un combustible más barato y sostenible.
Además, se necesita estandarizar la capacitación, instalaciones, seguridad, y la misma construcción del cohete. En los aviones comerciales el combustible del futuro será el hidrógeno, ¿viable para cohetes? No lo sé, habría que investigar, lo que me lleva al segundo punto.
El turismo espacial es una industria que aún está en sus primeros pasos y hacen falta muchas pruebas e investigación. La forma de llegar al espacio de Virgin no es la misma que Blue Origin por ejemplo, y hasta que no se descubra una forma eficiente de llegar el espacio los costos seguirán siendo elevados. Además, la investigación en temas de salud de los pasajeros e impacto ambiental, aún están en sus primeras fases y lejos de estar terminadas.

Prototipo aeronave espacio, fotos por Space Perspective Capsule
Finalmente, los avances tecnológicos son agigantados, más nos estamos adelantado demasiado. La infraestructura no está lista, y de nada sirve tener la mejor tecnología si no hay una base operacional que la mantenga. ¿Aeropuertos especiales? ¿Plataformas de despegue y aterrizaje? ¿Producción en masa? ¿Combustible sostenible? Son cosas que hay que empezar a preguntarnos.
En resumen, si bien ha habido buenos avances en materia de turismo espacial, el alto costo operativo, la falta de infraestructura, y la poca investigación en el tema hacen que aún estemos lejos de vuelos al espacio a un costo accesible. Si las empresas y gobiernos unen fuerzas, pienso que pasarán alrededor de 35 años para que sea accesible, pero eso sí, nunca será tan barato como un vuelo en avión, por la naturaleza del trayecto. Con accesible me refiero en cuestión de disponibilidad, algo así como lo que representaba el Concorde en su tiempo.
Y tú, ¿qué opinas? ¡Te subirías en uno de estos aviones al espacio? ¡Platícanos en los comentarios!
