La decisión, que fue revelada el pasado 26 de mayo, está impulsada por restricciones presupuestarias que han surgido como resultado de los efectos de la pandemia de COVID-19 en el país.
De acuerdo con el comunicado, la decisión se debe a que Brasil ha sido una de las naciones más afectadas por la crisis sanitaria con un impacto que ha provocado “limitaciones directas en los proyectos estratégicos de las fuerzas armadas”.

Los costos del pedido por los equipos KC-390, que asciende a 28 aeronaves, ha demostrado ser superior a la realidad presupuestaria de la Fuerza Aérea de Brasil (FAB), tanto para la adquisición como para el apoyo logístico a largo plazo.
No se dieron detalles del número final de aeronaves canceladas, pero la FAB busca una tasa de producción de dos aviones por año. Actualmente las fuerzas armadas brasileñas cuentan con cuatro aeronaves de este modelo en servicio. Está previsto que se entreguen tres más este año, con tres o cuatro aviones más que se entregarán anualmente hasta 2027. Si el cronograma sigue siendo el mismo, la implicación es que la flota final podría ser de menos de 20.

La FAB comentó que sus KC-390 se han desempeñando de manera excelente en sus primeras operaciones, registrando «tasas excepcionales de disponibilidad y capacidad de despacho, lo que resulta en una capacidad mucho mayor en volumen y agilidad en el transporte de carga y personal».
