El pasado viernes 25 de octubre, el vuelo de Cathay Pacific CX532 operando la ruta entre Hong Kong y Nagoya, con un equipo Boeing 777-300 matrícula B-HNN, atravesó una zona de turbulencia causando heridas leves a varios miembros de la tripulación. El vuelo se encontraba en la mitad de la fase de descenso con los 125 pasajeros abordo con los cinturones de seguridad puestos por lo que no se reportó ningún herido. Los cuatro miembros de la tripulación fueron transportados a un hospital en donde se les realizaron controles médicos.

A 12,000 pies la aeronave golpeó con una zona de turbulencia inesperada, causando lesiones a cuatro miembros de la tripulación. El vuelo estaba a quince minutos de Nagoya por lo que continuó su aproximación de forma segura.
El seguimiento indica que el avión descendió desde el sur en dirección norte hacia el este, cerca de la costa japonesa, antes de girar a la izquierda hacia la bahía en su aproximación final a Nagoya.
El avión, B-HNN ha permanecido en Nagoya desde que aterrizó a las 21:02 el pasado viernes 25 de octubre por la noche. Este aeronave es ocupada por la aerolínea para realizar tramos cortos en el norte de Asia.

Este es el tercer incidente en donde se ve involucrado un Boeing 777 de Cathay Pacific este año. En enero, un Boeing 777-300 que operaba el vuelo CX198 desde Auckland hasta Hong Kong sufrió algunos impactos de pájaros al salir de Auckland, lo que obligó a la tripulación a descargar combustible y regresar a Auckland en donde se descubrió el radómo abollado.
También en enero de este año, el capitán de un Boeing 777-300 en el vuelo CX583 desde Sapporo a Hong Kong quedó «incapacitado», causando que el primer oficial declarara urgencia (PAN). El informe final reveló que el capitán había perdido agudeza visual, es decir, claridad de visión, pero no perdió el conocimiento. El avión aterrizó con seguridad en Hong Kong una hora después, luego de haber solicitado un aterrizaje prioritario.
