Una pieza encontrada entre los restos del Boeing 737 MAX 8 de Ethiopian Airlines accidentado el pasado domingo 10 de marzo en Etiopia, ha dado a los investigadores una de las primeras pistas en lo que pudo haber ocurrido, al tiempo que comienzan las labores de descarga y análisis de las grabadoras de datos y voz recuperadas en la escena.
De acuerdo con información de Bloomberg, esta pieza, un tornillo sin fin, es utilizada para ajustar el compensador del elevador para reducir el ángulo de ataque y bajar la nariz del avión y por la posición en la que se encontró, se cree que estaba configurado para que la aeronave descendiera rápidamente. Esta evidencia ayudó a que la autoridad aeronáutica estadounidense dejara en tierra el avión.
En días recientes, la BEA, agencia de seguridad aérea de Francia, recibió las grabadoras de datos de vuelo y voz en cabina (FDR y CVR) para su descarga y análisis, mientras que los investigadores en el sitio del accidente siguen analizando los restos.

Según información del New York Times, el vuelo ET302 de Ethiopian Airlines se reportó con problemas inmediatamente después del despegue. El capitán pidió regresar al aeropuerto solo tres minutos después del despegue mientras que el avión aceleraba a velocidades anormales.
«Solicitamos volver a casa» dijo el piloto al control de tránsito aéreo, quienes desviaron dos aviones que se encontraban en aproximación al aeropuerto. De acuerdo con una fuente del New York Times, el 737 MAX habría acelerado más de lo normal. Todo contacto entre control de tránsito aéreo y aeronave se perdió cinco minutos después del despegue.
La pieza encontrada, junto con la obtención de información satelital de la ruta del avión, sirvieron para que la FAA se convenciera de las similitudes con el accidente del 29 de octubre en Indonesia.
