Ex-sobrecargo de Global Air narra como era volar con la aerolínea

En una entrevista que realizó Milenio a Myrna Diaz, quien se desempeñó como sobrecargo de la aerolínea Global Air entre el 2013 y 2016, denunció las condiciones en las que volaban. En su relato, explica que los aviones carecían de toboganes de emergencia, chalecos salvavidas y oxígeno suplementario y a pesar de ello, aprobaban las inspecciones realizadas por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (STC).

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«Se salía el agua de las pocetas del baño en cada aterrizaje y despegue, volábamos con el mínimo, a veces hasta con un tobogán nada más, sin chalecos salvavidas, sin tanques de oxígeno. Teníamos que cooperarnos entre nosotros hasta para pagar el servicio de las escaleras, combustible o cosas así, limpiar el avión, eso sin contar que manejaban a través de los viáticos» declaró Myrna Diaz a Milenio.

La ex-tripulante de la aerolínea dijo que también era práctica habitual el volar sin el combustible necesario y las sobrecargos no contaban con la capacitación adecuada. Al igual que lo reportó el capitán Marco Aurelio Hernandez, los técnicos en mantenimiento de Global Air no contaban con las herramientas y refacciones necesarias para el correcto servicio de los aviones 737. Además denunció que había «determinadas cosas» que no podían anotar en las bitácoras.

El agua de los sanitarios se salía. Foto: Milenio

Explicó que en ocasiones, si un avión sufría una falla, los mismos empleados tenían que pagar para solucionarlo o tenían que esperar días o incluso un mes para recibir la refacción mientras que la empresa no respondía por ello si es que ocurría en otro país, por lo que era común que los empleados tuvieran que pernoctar dentro de los aviones y «compartir la comida». También era común que la carga de combustible se hiciera a través de bidones y mangueras.

La carga del combustible se realizaba con mangueras y bidones. Foto: Milenio

«El señor Manuel Rodriguez Campo (dueño de la empresa) sabe, sabía y siempre ha sabido perfectamente qué es lo que falta, pero por comprar piezas robadas o ‘conseguidas’ o como les quieran llamar, pues compraba lo barato, lo chafa, y pues, imagínate». dijo Myrna Diaz a Milenio.

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Aseguró que los aviones también volaban con peso extra y no se realizaban los cálculos de carga y balance. «No se realizaban los procedimientos como debían».

Al cuestionamiento de por qué aceptaban trabajar en esas condiciones, Myrna relató que «muchos compañeros no pueden hablar, están sujetos a lo poco que les dan, a lo que tienen, a lo que ganan y de ellos dependen hijos y otras personas».

Durante la última inspección que realizó la Secretaría de Comunicaciones y Transportes en la que Myrna estuvo presente en 2016, asegura que informó a Edna Laura Gonzalez Gomez, inspectora verificadora aeronáutica, de las condiciones laborales y de las anomalías en las operaciones, sin embargo, nunca recibió respuesta a sus correos.

«Era una burla que hicieran esa inspección y nos hicieran tantas preguntas y todo eso cuando era de su conocimiento que no tenemos bien los cursos, que los manuales nos los entregan el mismo día, que estamos aterrorizados por la empresa de lo que tenemos que decir o lo que no tenemos que decir, que nos manejan por hambre».

Myrna Diaz dijo en la entrevista que la aerolínea no le notificó formalmente sobre la terminación de su relación labora, si no que fue hasta meses después de no ser llamada a volar que acudió a la Junta de Conciliación y Arbitraje para denunciar a la aerolínea y demandar al dueño de la aerolínea por el pago de salarios caídos, inscripción al IMSS e Infonavit.

Durante el pasado 18 de mayo, un Boeing 737-200 ADV con matrícula XA-UHZ, propiedad de Aerolíneas Damojh (Global Air) se estrelló poco después de despegar de La Habana, Cuba, cuando cubría el vuelo DMJ-972 entre La Habana y Holguin, Cuba, en servicio para Cubana de Aviación. 111 de las 113 personas que viajaban a bordo perdieron la vida. Inicialmente hubo cuatro sobrevivientes, sin embargo, una persona perdió la vida horas después del accidente y ayer, 22 de mayo, falleció otra de las pasajeras que habían sido rescatadas por vida. Se trata del peor accidente aéreo que ha ocurrido en Cuba en los últimos 30 años.

Al respecto, la autoridad aeronáutica mexicana envío a La Habana un equipo de expertos para participar en la investigación del accidente y suspendió de manera temporal las operaciones de Global Air para una verificación extraordinaria que tiene como objetivo «verificar que las condiciones actuales de operación sigan cumpliendo con la normatividad, así como recopilar información para coadyuvar con la investigación del accidente».