Bombardier Commercial Aircraft en Mirabel, Quebec – Un Homenaje a la Ingeniería Aeroespacial

Por Saúl Reza

Hay un lugar en medio de una gran y desolada planicie canadiense, en donde se ensamblan máquinas que para los pioneros de la aviación podrían haber sido descritas casi como mágicas.

Fuera de la isla de Montreal, en la provincia de Quebec, se encuentra el suburbio de Mirabel. Un turista posiblemente jamás se desviaría de su trayecto para recorrer este lugar, a menos que quisieran contemplar los grandes espacios canadienses que no han sido mayormente afectados por las manos del ser humano. Sin embargo, algo sobresale en el paisaje: un aeropuerto acompañado de una serie de hangares enormes y edificios industriales. Aquí podremos encontrar la línea de ensamblaje final de Bombardier Commercial Aircraft.

El equipo de EnElAire tuvo la oportunidad de visitar este lugar y al adentrarse en su interior, fue posible percibir inmediatamente una esencia de orgullo e innovación. En la actitud de sus ingenieros, mecánicos y personal administrativo una persona ingenua podría pensar que a este lugar la gente no viene a trabajar; la gente viene a ensamblar monumentos a los más grandes avances de la ingeniería aeroespacial, la gente viene a hacer arte.

La planta de Bombardier en el aeropuerto de Mirabel (el cual durante una época fue el aeropuerto internacional de Montreal, hasta que fue sustituido por el actual aeropuerto Trudeau – YUL) ha sido, a través de su historia, parte de diferentes renovaciones. Cuando se anunció la construcción de la planta en el año 2000, originalmente se contempló que sería utilizada únicamente para ensamblar los aviones regionales de la familia CRJ (series 700 y 900), y cuando finalmente fue inaugurada en el año 2002, ésta cubría un área de 27,870 metros cuadrados (300,000 pies cuadrados) y empleaba a unos 600 trabajadores.

El día de hoy, el sitio de Bombardier Commercial Aircraft en Mirabel, tiene área de 79,897 metros cuadrados (860,000 pies cuadrados) y en ella se realiza el ensamblaje de los aviones de la familia CRJ, series 700 y 900, y ahora también el ensamblaje de la serie 1000. También, es en este lugar en donde desde el año 2012 se inició el ensamblaje de la familia de aviones C-Series, la apuesta de Bombardier para el mercado de un solo pasillo y de 100 a 150 pasajeros.

A través de una gran optimización del uso de espacio y de la implementación del proceso de mejoramiento de herramientas y técnicas ¨Lean Six Sigma¨, Bombardier ha establecido una línea de ensamblaje extraordinariamente eficiente. El uso de robots avanzados proveen el máximo grado de consistencia y de calidad, y previenen problemas ergonómicos a través del proceso de ensamblaje de las aeronaves.

Entre otras cosas, en Mirabel, Bombardier ha construido un área ¨satélite¨ para proveedores como Pratt & Whitney. Aquí la compañía que ha desarrollado los motores PurePower PW1500G que utilizan los aviones C-Series, envía los diferente componentes que los constituyen, y Bombardier se encarga de ensamblarlos para finalmente integrarlos como un motor completo a las aeronaves. Además, para el desarrollo del avión C-Series, Bombardier tiene contratos para desarrollar sus respectivos componentes con 26 diferentes compañías en 46 plantas manufactureras.

A parte del área de ensamblaje final estructural, también hay una línea de pulso, que es un tipo de línea de ensamblaje en movimiento, pero que se encuentra solo un paso antes de ser una línea de ensamblaje de movimiento continuo. Aquí, los componentes de los aviones son colocados en secuencia a lo largo de la planta, hasta que el trabajo contemplado en ellos es completado. Después se mueven a la siguiente estación, asemejando ¨pulsos¨ (como las pulsaciones de un corazón). Esto permite trabajar de forma rápida gracias a procedimientos estandarizados, sistemas de control visuales y la entrega estandarizada de componentes y herramientas.

Después se puede encontrar un área para realizar las pruebas de ¨pre-vuelo¨ en donde se realizan las pruebas de todos los sistemas una vez que el avión se encuentra completamente ensamblado. De ahí, las aeronaves son transportadas al área de pintura, y posteriormente al área de entrega, en donde Bombardier integra los componentes particulares de cada operador como los asientos (hay que mencionar que en el caso de los aviones C-Series, estos son altamente personalizables para apegarse a las necesidades de cada aerolínea). Finalmente es aquí en donde se encuentra una pequeña área administrativa en dónde se realiza la entrega oficial del avión ya terminado a su nuevo operador.

También, hay un simulador de categoría D (o full motion) de la Familia C-Series en el cual los ingenieros de Bombardier pueden programar la interacción de todos los sistemas del avión y ver como se desempeñarían bajo ciertas condiciones de vuelo.

Este simulador es igual al que utilizan las aerolíneas para entrenar a sus pilotos, y por supuesto, nuestro equipo no rechazo la oportunidad de realizar un ¨vuelo de prueba¨ virtual en el cual pudimos despegar, volar en los alrededores de Montreal para finalmente regresar aterrizar en Mirabel.

Quiero remarcar que la experiencia de estar a los controles de uno de estos aviones (aún siendo simulado) fue absolutamente sublime, pues Bombardier ha diseñado este avión para proveer del máximo grado de comfort y conciencia situacional a las y los aviadores que tengan el privilegio de volarlo.

A pesar de que la mayoría de los componentes de los aviones que se ensamblan en Mirabel son fabricados en otros países como Irlanda o México, aquí Bombardier manufactura las alas de sus aviones CRJ. Curiosamente éstas van tomando formando en una enorme máquina que avanza al mismo tiempo que el resto del avión, el cual se encuentra en una máquina paralela. Al final de estas dos, al fuselaje del avión se le integran las dos semi-alas (recientemente ¨horneadas¨).

El resultado es un avión de la más alta tecnología, el cual conectará a millones de pasajeros en el mercado regional y portará orgulloso el nombre de Bombardier y Canadá en los cielos del mundo.

Pudimos observar dos cosas muy interesantes. Afuera de la planta, todavía se encuentran los tres fuselajes completos de los primeros C-Series producidos, los cuales no serán entregados a ningún operador. Esta es una práctica normal de los constructores de aviones alrededor del mundo, y es que estos primeros fuselajes se construyen y ensamblan solamente para detectar posibles deficiencias en la línea de producción y ensamblaje. De cierta forma su presencia solitaria en la rampa del aeropuerto, será un recordatorio de los orígenes de un programa que promete revolucionar la industria de la aviación civil.

Por último hicimos una escala obligatoria en la tienda de regalos de Bombardier, y después de haber vivido una experiencia tan memorable es difícil tener la fuerza de voluntad para no quererse llevar todo lo que se encuentra a la venta.

Un cliente prospecto considerando adquirir aviones desarrollados por Bombardier Commercial Aircraft, solo tendría que visitar su línea de ensamblaje en Mirabel para estar convencido de que estaría implementando una flota de la más alta calidad, la cual ha sido creada prestando atención hasta en los más pequeños detalles, con visión, con pasión y que  sus pasajeros verdaderamente apreciarán. Solamente hay que contemplar el legado del programa CRJ (que durante 26 años ha conectado a miles de millones de pasajeros) para entender que aquí, en Mirabel, de forma discreta, el futuro y el mundo están tomando forma.