Volando con honores desde Corea del Norte: una aventura de aviación única.

por Enrique Perrella vía Airways

 

Los viajeros de negocios experimentados no se sienten identificados con Pyongyang, Corea del Norte, porque es un destino en el que no encuentran salones de aerolíneas, millas de viajero frecuente, puntos en hoteles o renta de autos.

Como buen viajero, estoy acostumbrado a hacer lo que sea para conseguir millas y canjearlas por vuelos gratuitos, estadías en hoteles, ascensos a clase de negocios o para pasarla increíble en una suite de dos pisos pagando la tarifa regular en mi hotel favorito.

Todo eso terminó cuando tuve la oportunidad de viajar a la La República Popular Democrática de Corea, mejor conocida como RPDC o Corea del Norte, en donde no existen los puntos, millas o cualquiera de los beneficios que ofrece una industria de turismo civilizada, pero sí existen normas que harían temblar a cualquiera, al menos lo lograron conmigo.

 

Mansu Hill and the 22-meter Bronze-made statues of Kim Il Sung and Kim Jong Il

Mansu Hill  y las estatuas en bronce de 22 metros de Kim II Sung y Kim Jong II.

 

Un destino para entusiastas de la aviación

Yo también soy un entusiasta de la aviación, me fascinan los aviones. Para mi volar es un estilo de vida. Pero no siempre es una buena idea mezclar mi pasión con mi forma de viajar.

Por ahí hay muchos avgeeks aguerridos como yo, que constantemente buscamos la manera de regresar en el tiempo para revivir viejas glorias y volar en aviones que, en países desarrollados, ya habrían sido reciclados en latas de refresco hace más de veinte años.

 

Korea 19

La flota de Air Koryo en el aeropuerto Pyongyang.

 

Pero Corea del Norte no tiene los recursos para reciclar aviones en latas. Vaya, no tiene los recursos para ser considerado «civilizado». En medio de las sanciones mundiales, prohibiciones en abastecimiento de combustible y los interminables boicots del resto del mundo, Corea del Norte hace lo que puede para mantenerse en el aire, aún si tiene que usar aviones soviéticos de la década de los sesenta.

Y su aerolínea nacional, Air Koryo, ofrece precisamente eso: una aviación que dejó de existir.

 

Ramp view depicting an Air Koryo Tupolev Tu-154

Vista de rampa hacia el Tupolev Tu-154 de Air Koryo.

 

Reservando lo prohibido

¿Entonces por qué ir a Corea del Norte? Aparte de la idea de volar en metal viejo y obsoleto de la era soviética, entre más pensaba en el país más asilado del mundo, más quería explorarlo. Estaba fascinado con las noticias recientes de RPDC y de cómo se vive -y se muere- en esa nación por su líderes. Tenía que verlo de primera cuenta de alguna manera.

Fue entonces que me crucé con el operador de tours Juche Travel Services (JTS), quien se especializa en viajes a la RPDC para geeks de la aviación, durante los cuales puedes volar en todos los aviones de Air Koryo y experimentar fragmentos de este país misterioso.

«La combinación perfecta para un viaje rápido de cuatro días hacia el aislamiento y lleno de aviación».

 

Korea 26

Pyongyang’s Fountain Square.

 

Llamé a la agencia y reservé mi lugar por poco más de US$ 2,200, que incluían hotel, alimentos, transportación dentro de Corea del Norte y siete paseos en aviones soviéticos. La combinación perfecta para un viaje rápido de cuatro días hacia el aislamiento y lleno de aviación

Mis hábitos de viajero siempre están asegurados con una buena póliza de viajes, más no en este caso. JTS me aconsejó que mi aseguradora cubriera un «traslado aéreo de emergencia» de Pyongyang a Pekín en caso de que algo saliera mal.

 

Tour members paying respects to a Mosaic of North Korea's Leaders

Mural de los líderes norcoreános.

 

Se me informo por medio de una carta de no responsabilidad de seguir cuidadosamente las instrucciones del guía del tour, de no tomar fotos a diestra y siniestra y de respetar las ideologías del país. También mencionaba que los reporteros, periodistas y surcoreanos no eran bienvenidos. Yo entraría en las dos primeras categorías de las tres mencionadas.

Bajo ese entendido, JTS gestionó y obtuvo mi visa de turista para la RPDC, así como las reservaciones de los 75 entusiastas de la aviación que se habían unido al tour, la mayoría repetían la experiencia, no como yo que era primerizo.

 

Desconectado

«Este es mi tercer viaje a la RPDC», dijo emocionado Servaas Verbrugge, un holandés ciertamente entusiasmado por subirse al Tupolev Tu-204 en el Aeropuerto Capital de Pekín. «Me fascinan los aviones soviéticos, y me apunto a volar en ellos cada vez que tengo oportunidad»

Verbrugge y muchos otros venían bien equipados con cámaras profesionales, lentes y libretas para anotar las matriculas de los aviones y de cualquier vuelo que pudieran tomar.

 

Turistas a punto de abordar el vuelo JS152 a Pyongyang.

Turistas a punto de abordar el vuelo JS152 a Pyongyang.

 

Me sorprendió que el 30% de los participantes eran ciudadanos estadounidenses. Tres de mis colegas cancelaron semanas antes del viaje, por el riesgo de viajar siendo estadounidenses hacia un país dentro de la lista de lugares prohibidos por el Departamento de Estado de los EE.UU.AA. . El resto de los estadounidenses en el grupo no le dieron importancia, de hecho tenían curiosidad y estaban tan emocionados como yo.

«Este es my decimocuarto tour a Corea del Norte» —Charles Kennedy

Uno de los guías turísticos de JTS, Charles Kennedy, ve con buenos ojos a Corea del Norte y a su gente; el destino perfecto para aquellos que gustan de ver algo que es definitivamente distinto. «Este es my decimocuarto tour a Corea del Norte», dijo en los mostradores de documentación de Air Koryo en Pekín. «Después de [viajar] tantas veces, siento algo de responsabilidad hacia los norcoreanos, quienes son muy maltratados por los medios, pero son muy amables y curiosos sobre el mundo exterior».

De hecho, Corea del Norte es el país más aislado de l mundo, sin ningún tipo de conectividad permitida. Todos nuestros teléfonos móviles y computadoras en red quedaron inservibles tan pronto llegamos a Pyongyang, los cual nos dejaría literalmente desconectados.

 

Korea 12

Aspectos de las salas de Salidas/Llegadas.

 

El itinerario

El horario final estaba bien planeado y sencillo. Después de unas instrucciones breves, los organizadores entregaron las visas y los pasajeros nos reunimos en la sala de abordad asignada.

Llegaríamos a Pyongyang en lunes y visitaríamos los atractivos principales de al ciudad. En martes y miércoles viajaríamos en una peculiar selección de Tupolevs, Ilyushins, y Antonovs, y un paseo único hacía el norte a la ciudad de Hyangsan a bordo de un helicóptero militar de la RPDC construido en Rusia. Ahí visitaríamos la Exhibición Internacional de Amistad antes de regresar a Pyongyang para un viaje en el subterráneo y una cena de despedida el jueves en la noche. El viernes por la mañana regresaríamos a Pekín.

 

Bienvenido a la RPDC: El preludio

Mi primera impresión de Corea del Norte fue una de disparidad: nuestro Tupolev Tu-204 de Air Koryo con rumbo a Pyongyang estaba estacionado en Pekín junto a un completamente nuevo Boeing 777-300(ER) de Korean Air con rumbo a Seul. Una dicotomía que marcaría el ritmo de lo que vendría en los próximos cinco días.

 

Views of the Departures/Arrivals Halls

Tupolev Tu-204 de Air Koryo en el Aeropuerto Internacional Capital de Pekín para el vuelo hacia Pyongyang.

 

Una vez a bordo de nuestra aeronave construida en 2009, los 75 entusiastas se notaban inquietos. La impecable tripulación de Air Koryo nos recibió con sonrisas forzadas. Agradecidos, nos sentamos y disfrutamos discretamente del vuelo hacia Pyongyang, siendo esta la única ruta de servicio internacional de la aerolínea.

El avión insignia de Air Koryo era noblemente silencioso y estable. Mi primer viaje en metal ruso. Me esperaba algo más enérgico y ruidoso, pero el viaje fue agradable y extremadamente silencioso.

 

Interiores del Tupolev Tu-204.

 

A mitad del vuelo nos sirvieron la infame «hamburguesa Koryo» y la selección de bebidas: agua o jugo. La carne de la hamburguesa era de procedencia dudosa, sin embargo sabía bastante bien y causaba gracia. Aparentemente los sobrecargos nos atendían con gusto, aunque con bastante timidez.

 

Korea 6

Korea 7

Hamburguesa Koryo.

 

El vuelo de hora y medio sobre el Mar Amarillo se pasó rápido gracias al video excéntrico de propaganda, mostrado en las pantallas desplegables del Tupolev, en el que presentaban lo que llamaban los grandiosos logros de los líderes de Corea del Norte y su impetuoso ejercito.

 

Korea 8

En las pantallas se desplegó un video de propaganda política.

 

Los pasajeros de la clase de negocios recibieron una comida completa y una copia del Pyongyang Times, el periódico en inglés del país, lleno de noticias relacionadas al gobierno y sus logros.

El acercamiento hacia el claro y descontaminado Pyongyang fue abrumador: caminos de terracería, millas y millas de campo abierto y sólo unas cuantos desarrollos habitacionales rústicos; totalmente opuesto al sobrepoblado Pekin. Sin embargo la pobreza era evidente.

 

Parte de la flota de Air Koryo se resguarda junto a la pista principal de Pyongyang.

Parte de la flota de Air Koryo se resguarda junto a la pista principal de Pyongyang.

 

Sin embargo, cuando aterrizamos vimos una terminal de aeropuerto completamente nueva. Aún sin ingresos de vuelos comerciales y pasajeros, el lujoso Aeropuerto Internacional de Pyongyang está en servicio.

«No me queda claro para qué necesita un aeropuerto vacío tiendas, kioskos y restaurantes funcionando con personal», dijo Jamie Baker, un analista de aerolíneas basado en Nueva York con una marcada predilección por aviones rusos.

El aeropuerto era un ejemplo perfecto de disparidad: una maravilla tecnológica en medio de campos abiertos y apartados.

Aspectos de la sala de llegas y salidas.

Aspectos de la sala de llegas y salidas.

Aspectos del interior del aeropuerto Pyongyang.

Aspectos del interior del aeropuerto Pyongyang.

Aspectos del interior del aeropuerto Pyongyang.

Aspectos del interior del aeropuerto Pyongyang.

Aspectos del interior del aeropuerto Pyongyang.

Aspectos del interior del aeropuerto Pyongyang.

Aspectos del interior del aeropuerto Pyongyang.

Aspectos del interior del aeropuerto Pyongyang.

 

Después de bajar del avión a través de una inmaculada pasarela de vidrio, nos recibieron las sonrisas forzadas de los guardias uniformados. Pasamos ágilmente por control de pasaportes y nuestro equipaje llegó casi de inmediato. Resultó que no tenía razón para sentirme ansioso, el proceso de llegada fue mucho más fácil que llegar a Miami desde cualquier destino internacional.

« El guardia me ordenó abrir mi iPad e inmediatamente reviso mis fotos y videos».

Pero seguía pasar por la aduana. El guardia me ordenó abrir mi iPad e inmediatamente reviso mis fotos y videos. Checo todas y cada unas de las imágenes que tenía, reviso cuidadosamente mi folder de documentos y finalmente me dejo ir. Fue desesperante pero al final inofensivo.

 

Una presentación a Corea del Norte forzada

Salir de aeropuerto con destino a la ciudad en cuatro autobuses alquilados nos permitió entender la esencia de Pyongyang. «Es una ciudad exenta de contaminación o crimen». dijo Baker minutos después de nuestra llegada.

 

Fotografía: Rebeca Michaels.

Fotografía: Rebeca Michaels.

 

Vimos varias cuadras de edificios y a ciudadanos caminando en medio de las calles. Muchas personas vestidas con uniformes o vestidos impecables. El cielo estaba despejado y el ambiente ordenado.

Los únicos autos que reconocimos fueron Mercedes Benz negros del gobierno; ninguno de nosotros habíamos visto los demás.

Algunos curiosos nos saludaron y regalaron sonrisas nerviosas.

Algunos curiosos nos saludaron y regalaron sonrisas nerviosas.

 

Algunos curiosos nos saludaron y regalaron sonrisas nerviosas, la mayoría seguían caminando en la calle sin prestar atención a nuestra comitiva.

«Cuando a Roma fueres, haz lo que vieres. Entonces cuando a Corea fueres, también has lo que vieres».

Camino al centro, nuestros guías marcaron el tono para el resto del viaje. El guía principal nos dijo «Cuando a Roma fueres, haz lo que vieres. Entonces cuando a Corea fueres, también has lo que vieres». Después de un silencio incomodo, las palabras que más se nos repitieron fueron «No tomar fotos por favor».

 

Vistas de Pyongyang's Fountain Square.

Vistas de Pyongyang’s Fountain Square.

 

Entonces llegamos al centro de la ciudad, en donde se encuentra la Colina Mansu y sobre ella el monumento más venerado a Kim Il Sung y Kim Jon Il; el lugar es tan sorprendente, en su propia manera, como la Plaza de San Pedro en el Vaticano o el Taj Mahal.

Nuestro grupo fue presionado a comprar flores y a hacer una caravana obedientemente frente a las estatuas de 22 metros de los líderes de Corea del Norte. Uno de los participantes hizo caso omiso y uno de los guías le insistió para que lo hiciera.

 

 

Los guías aprovecharon que nos presumían los lugares más espectaculares de la ciudad, y nos llevaron a la «Ciudad moderna» de Pyongyang, en donde únicamente pueden vivir profesores privilegiados, genios y estudiantes destacados. El desarrollo parece salido de finales de los noventas, pero en la RPDC se le considera como arquitectura de vanguardia.

Ahora sería el turno de vivir la experiencia de hospedarnos en el famoso Hotel Koryo, que sería nuestro hogar durante cuatro días. El hotel de cinco estrellas transpira un encanto retro de los ochentas, cuenta con un vestíbulo majestuoso y dos torres de 45 pisos cada una.

Los guías repartieron llaves electrónicas y tomamos los elevadores de la misma época hacia las habitaciones. La mía tenia un tamaño decente y venia equipada con sandalias usadas, un refrigerador inoperable y una amplia vista del centro de Pyongyang.

Nuestra primera cena en el Hotel Koryo sentó la base para el resto de las comidas que vendrían: platillos fritos bajos en nutrientes y proteinas y con abundantes vegetales. No era totalmente incomible, pero poco apetitoso en el mejor de los casos.

Korea 32 Korea 33

Comida en el DPRK.

Comida en el DPRK.

El problema principal que se nos presentó con la comida durante el tour fue identificar lo que estamos comiendo. Era babosa, viscosa y sin sabor, lo que representaba todo un reto para cualquier foodie (amante de la buena comida).

Lo que sobresalió sin duda fue la cerveza hecha localmente. Era barata y llenadora.

 

Enrique Perrella

Editor en jefe

Piloto comercial y graduado de la Universidad Aeronáutica de Embry-Riddle.
MBA en aviación, adicto a la avgas, observador, trotamundos, coleccionista de aviones, cocinero, fan del AS Roma y en mi tiempo libre piloteo la nave de Airways. Aerolínea, aeropuerto y aeronave favoritos: Viasa, Tokyo-Haneda, y MD-11. Amo volar, vuelo para amar.

Related posts

Top